EDUCACION PRIMARIA Extienden a Provincia un programa que se inició en Junín

Hace tres años, en Junín empezó a implementarse una prueba piloto consistente en la recuperación de los alumnos que arrastraban serios problemas para pasar de grado en la escuela primaria. Hoy, cuando esa experiencia en las aulas locales ya transcurrió por un período apreciable de ejecución y el balance que realizan las autoridades educativas al respecto es favorable, está decidido extender esta alternativa a los chicos con dificultades escolares de toda la provincia de Buenos Aires.
La directora de Educación Primaria en el plano bonaerense, Mirta Torres, estuvo ayer en nuestra ciudad y encabezó una jornada que sirvió para relatar los ecos del trabajo realizado a los maestros juninenses y de distritos vecinos.

“Son muchos los niños que en Junín hace tres años que vienen de repetir los primeros grados de la primaria y que a raíz de eso llegaron a tener once años y estar en tercero. Entonces se empezó a trabajar para que incorporen lo que no aprendieron y puedan avanzar en la trayectoria de tercero a quinto para, sabiendo, reubicarlos en el estrato que por edad le correspondería integrar”, explicó Torres a La Verdad, en un paréntesis del encuentro en la Escuela de Educación Técnica Nº1.

La funcionaria precisó que una vez captados e incluidos en el proyecto, los estudiantes con problemas son atendidos en contraturno -tienen doble jornada –. “Hasta ahora tuvimos buenos resultados”, señaló.

En función de ello marcó que “queremos compartir esta experiencia de que hayan aprendido más en menos tiempo porque es interesante ampliarla”.

Ante ese cuadro de situación planteado por Torres, existe una pregunta imposible de soslayar: ¿Cómo se hace para que los chicos recuperen en nueve meses, y con el doble de horas dentro del colegio, lo que no pudieron lograr en dos o más años de asistencia normal y con calificaciones frustrantes?.

Según Torres, una de las claves es que la repitencia se debe en gran escala al hecho de faltar a la escuela. “Venimos de un par de generaciones de desocupación. La rutina del trabaja organiza los horarios y hace que en la casa sea común mandar los chicos a clase, pero con el avance de la desocupación desaparecen esas reglas no escritas de convivencia y a muchas familias les cuesta mandar a los chicos a estudiar”, señaló.

Frente a ese panorama sostuvo que “hay que convocar a los padres, insistir para que sus hijos asistan, conformar una red con los chicos para que vayan a buscar a los que no vinieron”.

“Otra de las cuestiones que fundamenta este saldo positivo es que un vez de lugar el nivel de enseñanza, subirlo. Es decir, en lugar de hacerle más fácil la tarea para que aprendan rápido, los desafiamos con actividades más complejas, ya sean textos de comprensión oral y escrita o ecuaciones matemáticas. Cuando sienten que lo que van a aprender vale la pena porque es más interesante y más complejo, los chicos van con gusto al contraturno”, aseguró la directora de educación primaria.

Por otro lado aclaró que “no le estamos pidiendo a los mismos maestros que se queden hasta más tarde. Lo que queremos es que la institución haga acuerdos internos para que el chico que concurre para recobrar el terreno perdido cuente al menos con un docente recuperador y un bibliotecario. En síntesis, reorganizar los esfuerzos institucionales para que los estudiantes reciban más atención”.

Preparar para la

búsqueda de

información

Las escuelas primarias sufrieron este año un cambio en el concepto de formación que trasladan a sus alumnos. Al respecto, Mirta Torres sostuvo que el cambio partió desde la convicción de que “el universo de conocimiento se amplio demasiado y la escuela no puede enseñar todo”.

Entonces, se aspira a que los estudiantes “cuenten con una buena base y herramientas para seguir buscando” y marcó que internet es una buena muestra, porque allí “uno debe tener clara la pregunta y saber por qué camino sigue”.

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