Educación, ¿cuál educación?

Por: Ricardo Roa

Juan Carlos Tedesco es un experto de bien ganado prestigio. Aquí y en el mundo. Una rara avis en el universo K: es una persona moderada, nunca de definiciones brutales. Por eso jamás se le oyó decir que el Ministerio de Educación se había convertido en una cáscara vacía después de ceder las escuelas a las provincias. Pero solía reclamar que el ministerio ejerciera su rol clave en pensar las políticas educativas.Y a eso se va a dedicar ahora por decisión de la Presidenta. Claro que lo hará desde fuera del ministerio. En un cargo de rango ministerial como el que tenía y con más nombre que funciones claras: será el Director Ejecutivo de la Unidad de Planeamiento Estratégico de Evaluación de la Educación. Ver para creer.

¿Cómo se entiende que un Ministerio de Educación sin escuelas no pueda pensar la política educativa? Si el único sentido que tiene es ése: planificar y conducir los programas, evaluar sus resultados y atender las necesidades de las zonas más deprimidas con planes especiales. Si el ministerio no hace eso ¿para que estará el ministro? Y si lo hace ¿qué hará Tedesco? El propio Sileoni le dijo a Clarín que "el sello y desafío de mi gestión será bajar la conflictividad gremial de los docentes" ("El desafío de mi gestión será bajar la conflictividad gremial"). Hasta donde se sabía, los reclamos sindicales son resorte del ministro de Trabajo. Y más todavía: los directamente involcurados son los gobernadores, que tienen a los maestros y pagan sus sueldos.

Nadie sabe cómo coexistirán los dos ministros que el Gobierno improvisó para Educación. Cristina Kirchner sostuvo que se desdobló el ministerio para "profundizar el proyecto oficial en materia educativa". Todo se parece más bien a un emparche para que Tedesco se pudiera ir del Gobierno sin que aparezca yéndose.

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