Eduardo Costantini "El Gobierno tiene todo bajo control, salvo los piquetes"

El presidente de Consultatio dice que los Kirchner lograron reponerse de la derrota electoral y que el país necesita un shock de confianza
A los 30 años hizo su primer millón de dólares. Sumó US$ 200.000 entre la venta de un departamento que le habían regalado, algunas inversiones bursátiles y sus ahorros del trabajo, y se asoció con su hermano, que puso otros US$ 40.000. Con todo el dinero, compró en julio de 1976 un terreno en Diagonal Norte y Esmeralda. Ya desde entonces pensaba a lo grande: planeaba construir un edificio de 16.000 metros cuadrados. Pero como no tenía los fondos, en noviembre de ese mismo año terminó vendiéndole el terreno al Banco General de Negocios. Le pagaron US$ 1 millón. "Me temblaban las piernas; era muchísima plata y era todo lo que había invertido. Me lo pagaron cash . Me acuerdo perfecto", dice Eduardo Costantini, presidente del grupo inmobiliario Consultatio.

El creador del Museo de Arte Latinoamericano (Malba) recibió a LA NACION en su imponente departamento del edificio Grand Bourg -que él mismo desarrolló-, sobre la avenida Figueroa Alcorta, en el corazón de Palermo Chico. Habló de inversiones, de política y llamó al Gobierno a enfrentar la conflictividad social, a su juicio, uno de los mayores problemas que tiene la Argentina de hoy.

-¿Cómo ve al Gobierno después de las elecciones?

-Ha mantenido un protagonismo en la agenda política del país. Muchos pensaban que después del resultado electoral iba a perder poder. Eso no se ve. Independientemente de la popularidad que tenga o no, se ve que está activo, que ha movido la escena legislativa con distintos proyectos. En todo caso, un frente de duda son los movimientos que hay de los distintos grupos piqueteros, que representan a distintos sectores sociales que no están conformes con la distribución de los subsidios. En lo demás, el Gobierno tiene en un buen control.

-¿Cómo evalúa las políticas que adoptó hasta ahora?

-Hay señales mixtas. Algunas buenas, como el volver al mercado de capitales, tratar de que salga el canje de deuda con los holdouts , alguna actitud positiva en relación al Club de París y la voluntad de hacer transparente los cálculos del Indec. Es un costado positivo del Gobierno. Por otro lado, siempre hay dudas de si la agenda legislativa está en función de los intereses del Gobierno; da la sensación de inseguridad jurídica, de imprevisibilidad. Por eso deja una sensación mixta.

-¿Cambiará algo con la renovación de Congreso?

-A la oposición la encuentro atomizada. En una primera lectura, diría que están tratando de apropiarse del éxito del resultado electoral. La segunda es que se unirían para producir algún cambio en la agenda legislativa, que es la deuda que tienen con el electorado. La reforma de la ley de medios, los superpoderes, la reforma política... Hay que ver si la oposición muestra la entidad suficiente, el apoyo para tener algún nivel de protagonismo en la vida política a partir de 2010. Por supuesto, el Gobierno va a tratar de hacer lo contrario.

-¿Cómo ve 2010? ¿Cree que ya va a estar afectado por la pelea por las elecciones de 2011?

-Hay que ver cómo se va dando. El segundo semestre del año que viene, sí, va a estar más cerca de 2011. Hay que ver también cómo evoluciona el tema social. Lo que no está claro es el resultado final.

-A su juicio, ¿qué debería hacer el Gobierno?

-El país necesita un shock de confianza. La Argentina siempre tuvo un problema de confianza. Históricamente, los argentinos hemos desilusionado; hemos dejado de cumplir los compromisos; hemos tomado medidas importantes en forma intempestiva, y diría que es uno de los pocos países latinoamericanos impredecibles. No se puede pensar que es un atributo de este gobierno. Pero la Argentina, en este nuevo milenio, ha continuado con esa mala característica, de imprevisibilidad, de malas sorpresas. Esas malas sorpresas no sólo impactan en los inversores extranjeros, sino que impactan, como siempre, en los mismos argentinos, independientemente de su nivel socioeconómico. De ahí la demanda estructural de dólares; el argentino piensa en dólares, mientras que, en Brasil, el brasileño piensa en reales, pero todos: desde el que tiene 500 hasta el que vende un edificio en 1000 millones de reales.

-Chile, Colombia y Perú también parecen haberse liberado de este estigma...

-Sí. Chile ya lo había hecho antes. Pero en el caso brasileño, es muy importante por la escala. Brasil ya lleva 16 años de coherencia, y con dos gobiernos. Pero ha habido políticas de Estado, que se han sustentado, que han sido consistentes a pesar de que ambos presidentes (por Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inacio Lula da Silva) vienen de partidos que, en principio, son opuestos. Debe ser la primera vez en la historia que la diferencia entre la deuda pública brasileña y la argentina es tan grande. Un bono argentino rinde un 14% y un brasileño, un 3% al mismo plazo.

-¿Compraría bonos locales?

-Tengo bonos argentinos, pero reconozco que tienen un riesgo alto. Me parece que está exagerado, pero no valen tan poco porque sí. La Argentina no tiene acceso a los mercados. Aparte, el mercado de capitales local ha quedado muy herido; es insignificante.

-Ustedes son socios del Gobierno a través de la Anses...

-El Gobierno es socio nuestro, porque tenemos la mayoría.

-Si hubiera podido, ¿lo habría elegido como socio?

-No; nosotros elegimos el mercado de capitales, pensando en una atomización de los suscriptores. Después, los golpes de la vida hicieron que fuera distinto. Consultatio había pensado hacer una suscripción internacional (en San Pablo) y en la Argentina. Pero por la crisis internacional no se pudo hacer. Después se dio la estatización de las AFJP y terminó en manos de la Anses. Seguimos haciendo nuestra parte y conduciendo sin ningún problema por parte del director de la Anses. Estamos agradecidos, hasta el día de hoy, por cómo la Anses viene acompañando la gestión de Consultatio.

-¿Cree que se equivocó con el timing para salir a la Bolsa [fue en mayo de 2008]?

-Creo que fue brillante; fue el único IPO [siglas en inglés de ?salida a Bolsa´] de la Argentina.

-Pero la acción pasó de 3,20 a 2,40 pesos.

-La acción ahora está excesivamente barata, pero el IPO estuvo bien.

-¿Le ofrecieron a la Anses recomprar sus acciones?

-No, nunca.

-¿Le gustaría que la Anses le vendiera sus acciones?

-No; si no, se lo pediría.

-Si tuviera que recomendarle a un inversor mediano en qué invertir, ¿qué le diría?

-Acciones en el mediano plazo. Creo que es una oportunidad histórica, si uno no se fija en la baja temporaria que puede sufrir su inversión. Hay acciones de empresas de mucha calidad a valores bajos, debido al potencial que tiene la economía mundial. Tengo un escenario de una ganancia de capital de por lo menos 30 o 40% en dos años y tres años. No creo que una recuperación de la economía norteamericana en forma de W se pueda dar. Hay más nivel de riesgo que en otras épocas, es cierto, pero creo en una recuperación gradual, no tanto en los países emergentes, que veo fortalecidos.

-¿Cuáles son sus próximos proyectos?

-Mi proyecto más inmediato es Key Biscayne y Escobar. Lo que es muy notorio es la urbanización de Nordelta, cómo se va convirtiendo en una ciudad. Se han vendido más de 700 condominios y empieza a ser más accesible a la clase media. Es la evolución natural de un proyecto que ya está cumpliendo 10 años. En Nordelta hemos invertido más de $ 300 millones y Escobar es un proyecto semejante. Por otro lado, siempre estamos mirando terrenos, pero en este momento no tenemos ninguno que consideremos apropiado. Fuera de la Argentina, ya habíamos empezado con Las Garzas, en Uruguay, y estamos monitoreando distintos países. La idea es constituirnos en una desarrolladora internacional. Desde esa perspectiva también se justifica el IPO que hicimos.

-¿Tienen algo en vista?

-Sí. Brasil es un target natural para nosotros. En Perú estuvimos analizando un negocio que todavía no se dio. En Uruguay ya estamos, y también en los Estados Unidos.

-¿Siempre con proyectos como Nordelta?

-Sí. También desarrollos tanto de oficinas como residenciales.

-¿Podrían hacer un nueva oferta de acciones en el mercado de capitales para financiar la ampliación internacional?

-Sí, es nuestro objetivo. Pero no lo vamos a poder lograr hasta que no se recuperen los mercados internacionales. Lo que pasa es que se tiene que aclarar el panorama argentino, porque Consultatio es, al fin y al cabo, una empresa argentina; eso impide un poco. Se tiene que abrir más el mercado. En Brasil, por ejemplo, el mercado ya está abierto.

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