Eduardo Costa: "el Congreso debe recuperar su capacidad de control".

Así definió la importancia de esta elección legislativa. El empresario y principal candidato de la oposición sostiene que el Gobierno pide mantener la mayoría parlamentaria, sin embargo, ya demostró que aún teniéndola, los problemas de la gente subsisten.
Es su segunda incursión en la vida electoral santacruceña, con 47 años y siendo administrador de la segunda empresa más importante en su rubro en la Argentina, Eduardo Costa vuelve a encabezar a la oposición para las elecciones legislativas.

Asegura que quiere llegar al Congreso Nacional para fomentar leyes que ayuden a la provincia, como una manera de ampliar su formación en base a su objetivo final y para lo que hace política: "poder transformar la realidad en bien de la gente".

En una entrevista exclusiva con La Opinión Austral, el empresario y político habla de sus orígenes, de la necesidad de un Parlamento que recupere su capacidad de control y las leyes que, cree, beneficiarán "a la provincia y al propio gobierno".

LOA: ¿Cómo se inicio en política?

Eduardo Costa: Siempre me interesó, participé en la Universidad y después me inicié en el gremialismo empresario. Fui presidente de la Cámara de Comercio, reactivamos la Federación Económica de Santa Cruz, la Cámara Binacional Argentina-Chilena y llegué a ser vicepresidente de la Confederación Económica de la República Argentina.

Estando en ese ámbito de participación, siempre ayudé en lo que podía con la política partidaria, incluso desde la Cámara de Comercio".

Estoy convencido que la política es la herramienta para generar las condiciones que mejoren la calidad de vida.

En el año 2006, cuando se quema el Hiper, con mi familia vivimos muestras increíbles de solidaridad de la gente, algo que nos conmovió. Cuando eso pasa, uno se plantea cómo se devuelve esos gestos, cómo uno se solidariza con lo que le pasa a la gente en general. A eso se le sumó el otro disparador, que fue todo lo que ocurrió en el 2007 y que terminó impulsando mi participación activa en la vida política.

-¿Que importancia tiene para usted y cuál cree que le da la gente a esta elección?

- La sensación es que a la gente no le importa, porque en realidad no visualiza en qué le puede ayudar en su vida cotidiana una elección legislativa.

Pero creo que lo que debemos lograr es que entiendan que hay determinadas leyes que impactan, quizás no en forma directa, pero sí ayudan a generar bienestar.

En mi caso, creo que un cargo legislativo permite el diseño de políticas, tratar de lograr acuerdos para lograrlas, a través de leyes que puedan ayudar a los ciudadanos. Particularmente, la experiencia legislativa me daría una formación más amplia hacia mi objetivo final, para lo que hago política: poder transformar la realidad en bien de la gente.

Cuando uno habla, mano a mano, con la gente, y eso para mi es muy importante y lo hago en cada localidad que visito, puede comprender la realidad que se vive en cada pueblo y se da cuenta que para la gente, la tarea de un legislador la ve muy lejos de su realidad, porque cuando golpea la puerta de un municipio, de un ministerio, de algún cargo ejecutivo, allí existe una capacidad de respuesta que no la tiene el legislador, sin embargo, desde el Parlamento hay muchas leyes que se pueden propiciar que redundarían directamente en el bienestar de la gente.

LOA: ¿Cuáles serían esas leyes?

EC: Por ejemplo, una ley para controlar los fideicomisos, este mecanismo nuevo que se ha implementado en los últimos tiempos. Sin control, estos fideicomisos contratan en forma directa y los precios que pagan se multiplican por dos o por tres. Si legislamos para controlarlos, el ciudadano podría ver, por ejemplo en su factura de gas, cómo el aporte que se paga para estos fideicomisos puede ser un tercio de lo que hoy es.

O promover la sanción de una ley de reembolsos pesqueros que, si bien beneficia a las empresas, impacta directamente en el movimiento de un puerto y de puestos de trabajo.

LOA: ¿Qué debe visualizar la gente a la hora de decidir el voto?

EC: Cada vez que hay elecciones, el oficialismo nos dice que hay que votarlos para tener la mayoría y de esa manera garantizamos que las cosas funcionen mejor. Y así lo ha hecho la gente, al punto que hoy el oficialismo tiene casi la totalidad de las intendencias, la mayoría absoluta en al Legislatura provincial, el manejo del Gobierno provincial y el nacional.

Sin embargo, hoy nos encontramos que la gente está preocupada porque muchos no tienen trabajo, que los jóvenes carecen, en muchos casos, de alternativas para desarrollarse en su ciudad ante la falta de empleo. Y eso genera incertidumbre.

Hoy, la mayoría en los ámbitos legislativos ha provocado que no exista el control que debe ejercer el Congreso y que no haya debate sobre los grandes temas que interesan, como la coparticipación.

LOA: ¿Cree que se puede llegar a un consenso?

EC: Este es el momento ideal para hacer una nueva ley de coparticipación. Hay que tener en cuenta en este tema que hay dos distribuciones: la primaria, que es cómo se distribuye la masa de impuestos entre Nación y provincias, algo que hoy está 70-30, 70 % para la Nación y sólo el 30 % para las provincias. Si nosotros lográramos que esa relación pasara a ser como mínimo 50-50, ya lograríamos una modificación sustancial de los ingresos provinciales.

Después viene la distribución secundaria, o sea cómo se redistribuye entre las provincias el dinero, y ahí es un juego de coordinar, defender y de utilizar los mecanismos que tenemos todavía, como patagónicos, para poder sostener el nivel de participación que tenemos hoy en esa torta secundaria.

El tema de la coparticipación es el primordial. Porque es una forma de ayudar a Santa Cruz y al gobierno de Peralta, que tendría más dinero para desarrollar con más autonomía su política de gestión.

LOA: ¿Cómo encararía esa tarea?

EC: Hay muchas cosas que hacer que son positivas, como crear mecanismos para que el Estado pueda lograr una participación más activa en el control de los recursos, algo que redundará en beneficios de todos y generaría, incluso, más trabajo. Como la ley de puertos, reformar el código de Minería. También, la sanción de una ley de promoción de actividades económicas. En algunos aspectos se pueden encarar desde el nivel provincial y otros requerirán la intervención nacional. Hay que generar condiciones para ello y se puede hacer.

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