Editorial: Un voto constructivo

Sería ingenuo pensar que después del 28, cualquier sea el resultado de las elecciones, accederemos a la panacea institucional tanto en Nación, en Provincia, como en Luján. Pero no es insano pensar en un resultado que ayude a construir las instituciones que merece y necesita el sistema democrático.
A pesar de los números que arrojen las urnas, el domingo se elegirán –para no desviar el foco de lo que más interés puede despertar en estas tierras- nueve concejales y tres consejeros escolares titulares, más los suplentes.

¿Qué esperar de esa elección? Como disparador inicial, que el Concejo Deliberante se acerque a las peticiones de los vecinos, de las entidades, de los barrios, de las localidades, de los más desprotegidos y, casi como al pasar, se aleje de la politiquería, de los tufillos a corto plazo, de las eternas campañas por los cargos que están por venir.

Resulta irritante seguir escuchando en campaña que los candidatos, algunos de los cuales tienen mandato como ediles, siguen subrayando que "ahora que recorremos los barrios, estamos notando que hay muchas urgencias". El resto del año, ¿viven dentro de las oficinas de durlock que tienen armadas en el Concejo?

A pesar de lo que suelen afirmar en las campañas electorales, hace años que los concejales soslayan la posibilidad de abrir el recinto a las urgencias de los barrios, trasladando las sesiones en los sitios que lo ameriten. Sería al menos un gesto, muy diferente a sesionar en días y horarios laborales que alejan cualquier posibilidad de interés ciudadano.

Tampoco tendríamos que dejar de soñar con un Departamento Ejecutivo que escuche las demandas de los concejales, porque no son ni más ni menos que los representantes del pueblo. Presentar pedidos de informe con temas que urgen de respuestas, no es estafar a nadie, como sugirió la intendenta municipal. Por supuesto, no estaría de más que además de redactar proyectos de comunicación, los ediles planteen propuestas sin el egoísmo partidario que suele aparecer, sobre todo cerca de las elecciones.

Pero la construcción de una ciudad distinta, de un cambio, como les gusta decir a los postulantes del domingo, merece que entre el Concejo Deliberante y el Departamento Ejecutivo se acceda a una relación más fluida, más franca, más fructífera. Para no arrimar agua a ningún molino –menos en tiempos de veda- no diremos quién lo dijo, pero este medio publicó una verdad en boca de un candidato a concejal: hace muchos años que un jefe comunal no se da una vuelta por el Concejo para dialogar sobre los proyectos urgentes, para planificar un Luján para las próximas décadas, para las próximas generaciones. Sólo se va para enumerar acciones en la apertura del período de sesiones y para responder ante un tema candente.

Esos diálogos, esos consensos, ese modo de trabajar, redundaría en mejoras para todos. Para las instituciones, para los gobiernos y para la ciudad. Ojalá que el voto del próximo domingo sea un ladrillo más para esa construcción.

No es insano pensar en un resultado que ayude a construir las instituciones que merece y necesita el sistema democrático.

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