Editorial: Votante en búsqueda

Una primera aproximación a la campaña, a menos de un mes de las elecciones, debería apuntar a saber qué posición tienen los candidatos y sus partidos o, mejor dicho, lo que queda de sus partidos.
Conocer, mínimamente, quiénes son opositores, quiénes oficialistas y tener indicios para adivinar quiénes son una cosa hoy y nada asegure que mañana sean otra.

Porque un votante distraído podrá observar extrañado a Pablo Tonini y quienes lo acompañan en la lista 503 despotricando contra la intendenta Graciela Rosso, contra su año y medio de gestión, contra las cosas que prometió y no hizo. No todos tienen la obligación de recordar que hace menos de un año su grupo político reseteó su pasado y se volvió hipercrítico de la gestión que supieron construir.

Otro votante quizás se sorprenda aún más al leer que Graciela Rosso, quien cortó su mandato como diputada nacional para ser candidata a intendenta y ganó esa elección, hoy aparezca en los afiches como candidata a concejal. Y menos comprensible tal vez le resulte el hecho de que Rosso sea postulante para un cargo legislativo que no piensa asumir.

¿Qué pensará aquel votante en búsqueda si se entera de la candidatura de Miguel Prince? Prince no había prometido un retiro saludable después de perder en diciembre de 2007. No hablaba entonces de una profunda autocrítica y de arrimarse sólo a la política para aconsejar a los más jóvenes, sin ninguna clase de protagonismo. ¿No le bastaron 12 años seguido para demostrar qué pudo hacer y qué fue lo que no supo realizar?

Si ese ciudadano alejado del día a día de la política partidaria inicia esa búsqueda de un candidato que lo seduzca en el horizonte genuinamente opositor –porque los mencionados no son más que divisiones internas de un mismo peronismo- también necesitará algunos minutos de reflexión para comprender qué es lo que sucede, qué es lo que se ofrece.

Verá que aquellos que quedaron enlodados en la denuncia pública contra el diputado Juan Carlos Juárez y su admisión de la contratación de personas para cobrar salarios estatales y retenerle gran parte de sus esos sueldos, como Rodolfo Tesone, Oscar Kise y Regina Palomar, alfiles de Juárez en Luján, hoy a cara limpia hacen campaña porque quieren ingresar al Concejo Deliberante a desplegar su capacidad para instalar "una nueva manera de hacer política". Dios no quiera que esa nueva política sea la del blanqueo de ñoquis y pago de favores con recursos de todos. Notará también la rápida amnesia del vecinalismo, que quedó implicado en ese mismo caso y sin mediar se despegó de su reciente socio olvidando a aquellos que creyeron en el Frente Unión Vecinal.

Pero no menos impactante pueden resultar los afiches del radical Alberto Luccón, hoy candidato del Frente Cívico y Social, invitando a los vecinos a votar a su lista junto a la de Margarita Stolbizer. Sí, la misma que se pasea de la mano con Juárez por los distritos bonaerenses y defendió con su indiferencia el accionar del diputado provincial.

Con sensatez, ese hipotético votante en búsqueda de un candidato terminará el repaso de las opciones y verá, quizás con desazón, que ninguno de los mencionados y los que dos meses antes de la elección escribieron una plataforma para jugar a ser candidato, dice claramente, sin decorados gramaticales, qué piensa hacer para frenar la contaminación del río Luján; qué aporte hará para cerrar definitivamente el basural a cielo abierto; cómo propone la convivencia con la empresa Curtarsa; qué proyecto tiene para revitalizar el comercio en toda la zona turística; cómo encuadraría los vuelcos de los tanques atmosféricos; qué gestiones realizaría para contar con cloacas al menos en todas las zonas urbanas; cómo controlaría los excesos del Departamento Ejecutivo; qué acciones desarrollarían para mejorar los servicios del Hospital.

Porque hablar de errores ajenos y buenas intenciones, lo hace cualquier parroquiano acodado en la barra de un bar. Y no se ofendan candidatos, pero es saludable que la ciudadanía espere de ustedes un poquito más que eso.

Hablar de errores ajenos y buenas intenciones, lo hace cualquier parroquiano acodado en la barra de un bar. Y no se ofendan candidatos, pero es saludable que la ciudadanía espere de ustedes un poquito más que eso.

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