Editorial: Unos hablan de gasto, otros de inversión

Como hace años, ya es tradición en el país que el comienzo del ciclo lectivo sea una incógnita, a pesar de que el calendario escolar con las fechas de inicio, recesos y feriados esté establecido desde el año anterior.
Tanto las autoridades políticas como las gremiales tensan la cuerda hasta su máxima resistencia y terminan por generar la misma duda de siempre: “Peligra el inicio de las clases”, se suele titular.

Este año no fue la excepción. El lunes, millones de chicos no se enfundaron en sus guardapolvos y es probable que las medidas de fuerza continúen.

La inflación, el aumento del costo de vida y la necesidad de obtener un ingreso digno hacían obvio el pedido de mejoras salariales. Eso era algo que se sabía, como el calendario, desde el año pasado.

Sin embargo, todos los protagonistas del conflicto confluyen en la misma estrategia: patear el problema hacia delante, hasta que llega el día en que hay que enfrentarlo.

Los funcionarios lo hacen con una intención solapada: quieren tener a su favor el malhumor de miles y miles de padres que reniegan por la indefinición hasta último momento y en primera instancia suelen dirigir sus críticas a los docentes y a sus falaces tres meses de vacaciones.

Por el lado gremial docente, la preocupación por discutir a tiempo tampoco los desvela. Saben que si se acercan las fechas del inicio de clases y no tienen respuestas, la presión para definir aumentos o mejoras la tienen las autoridades políticas. Dicho de otro modo: “Nosotros venimos reclamando paritarias desde fines de enero. Recién nos llamaron la semana pasada, cuando se sabía que el 2 y el 9 de marzo comenzaban las clases”, explican desde Suteba.

Lo cierto es que, en ese tire y afloje, siempre quedan en el medio los alumnos.

En otro terreno se ubica el contenido de los reclamos, algo prácticamente indiscutible. Los funcionarios pretenden simplificar las quejas afirmando que los gremios piden mejoras salariales y, si el clima se endurece, sacan a relucir la enorme cantidad de licencias que se solventan por año.

Desde los gremios se aclara que los sueldos son sólo uno de los pilares de las quejas. Se pide capacitación, condiciones dignas de trabajo, mejoras edilicias, mejoras en los accesos a los establecimientos escolares. En resumen, se exige más inversión en educación.

Por eso el conflicto entre docentes y autoridades políticas late con fuerza antes del inicio de cada ciclo lectivo, pero se mantiene activo durante el año. Mientras unos piden que se discuta sobre porcentajes de inversión, los otros responden con la frialdad de los números. Si unos hablan de inversión y los otros de gasto, es evidente que jamás se pondrán de acuerdo.

Como hace años, ya es tradición en el país que el comienzo del ciclo lectivo sea una incógnita, a pesar de que el calendario escolar con las fechas de inicio, recesos y feriados esté establecido desde el año anterior.

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