Editorial: Todo choca contra la ineficiencia

La semana pasada, el Concejo Deliberante, por unanimidad, respaldó las gestiones realizadas tiempo atrás por el Aero Club Luján y las autoridades del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.
Por entonces, el responsable del área bonaerense era León Arslanián. Los dirigentes locales de la entidad intermedia, conscientes de las carencias en materia de seguridad, ofrecieron parte de su predio de la calle Beschtedt para la instalación de un equipo de seguridad área; concretamente de dos helicópteros de la Policía.

Sin pedir nada a cambio, entregaban a la fuerza pública el sitio necesario para la construcción de un helipuerto y para que, en primera instancia, viniera un helicóptero, aunque las instalaciones contarían con comodidades para dos naves.

Se trabajó en la propuesta y se llegó a definir la iniciativa con lujo de detalles. En el Aero Club están guardadas las carpetas en las que constan los planos, aprobados por técnicos de Provincia.

Sin duda, la llegada de un helicóptero policial a la zona de Luján no devendría en la panacea para todos los males de la inseguridad. Pero sería un interesante aporte.

Durante meses, por razones de logística, la Policía Bonaerense tuvo un helicóptero estacionado en uno de los ingresos a la ciudad. Y se consiguieron resultados positivos que se presentaban como imposibles desde tierra.

Con mejoras en la tecnología, la llegada de un helicóptero podría aportar soluciones rápidas a problemas complejos, como los robos en rutas, los delitos rurales, las huidas nocturnas o los escapes por caminos suburbanos.

Hasta aquí, el detalle de lo proyectado. Pero como la aplicación de la propuesta depende de decisiones políticas, comienzan los “peros”.

Las autoridades provinciales cambiaron y el tema quedó en el olvido. O, mejor dicho, como suele suceder, la iniciativa regresó a foja cero.

Los helicópteros están en las gateras, el sitio para su ubicación también, los planos fueron aprobados. ¿Qué falta? Que la Provincia se digne a girar los recursos para las obras.

Indigna saber que están dadas todas las condiciones para aportar una mejora concreta a la seguridad de la zona, y la ineficiencia de las autoridades de turno frenen esa posibilidad.

Eso sí: si ocurre un caso de inseguridad con fuerte repercusión mediática, allí estará Daniel Scioli frente a los micrófonos asegurando que se trabaja sin descanso para combatir a la delincuencia. En la realidad, en el día a día, las comisarías no tienen recursos ni para resmas, ni para combustibles, ni para comunicación o transporte adecuado. Y unos ladrones de baja estofa, como la pareja de motoqueros que azota las calles locales, tienen el terreno libre para delinquir sin temor a ser atrapados.

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