Editorial: Toda la carne al asador

Cuando el copresidente Néstor Kirchner admitió que en estas elecciones pone toda la carne al asador, se refería no sólo a la imposición de sumar a dirigentes, funcionarios y jefes comunales en candidaturas falsas –aunque legales, según el juez Blanco-.
Con el correr de los primeros días de la campaña electoral, queda claro que esa carne al asador es mercadería que se compra con dinero de todos los argentinos.

Dicho sin grafismos, el gobierno del matrimonio Kirchner y de allí para abajo todos los candidatos oficialistas, despliegan absolutamente todos los recursos económicos del Estado al servicio de sus boletas.

"Gracias por la heladera y el lavarropas" le alcanzó a decir un vecino de Berazategui al ex presidente, en imágenes que no alcanzó a editar C5N. Para esa recorrida el primer esposo de la presidenta al menos no necesitó del avión presidencial, ese bólido cuyos gastos de traslado solventamos todos los ciudadanos no para que se trasladen candidatos partidarios.

El gobernador Daniel Scioli se lanzó a recorrer 9.500 kilómetros "para inaugurar y anunciar obras para la Provincia". El detalle reside en los plazos: quiere cubrir ese trayecto antes del 28 de junio, porque es candidato y como tal pretende cosechar votos.

Otros recursos, más directos, están en pleno apogeo. Las personas de escasos recursos del conurbano bonaerense –esa gran masa de electores que definen cualquier comicio- ven llover tarjetas alimentarias desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Se entregan de a miles estos plásticos oficiales, aggionarmiento de los bolsones de comida o los litros de leche y kilos de cereales que repartían las manzaneras. Tan fuerte es la lluvia que Luján, posado en la cornisa del conurbano, recibirá 750 tarjetas.

Esta información no está completa si no se agrega que fue la intendenta y candidata testimonial a concejal Graciela Rosso la que logró estirar ese beneficio del conurbano al partido de Luján.

Pero la dádiva oficial a cambio del voto no se termina allí. Pensiones, subsidios, materiales, escrituras, trámites de regularización dominial, adelantos de coparticipación, "ayuda económica única" –como figura en los decretos oficiales la entrega de dinero a persona necesitadas- inundan las calles urbanas.

Los candidatos testimoniales están convencidos que así es como este "modelo", este proyecto "nacional y popular" redistribuye la riqueza. Para que los consideran a esas postulaciones una estafa, no se está más que ratificando la política de exclusión que facilita la dádiva, el clientelismo y la dependencia del poder de turno.

El gobierno del matrimonio Kirchner y de allí para abajo todos los candidatos oficialistas, despliegan absolutamente todos los recursos económicos del Estado al servicio de sus boletas.

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