Editorial: Con el signo peso

En el inconmensurable mundo de palabras que conformó el discurso inaugural de Graciela Rosso ante los integrantes del Concejo Deliberante, quedó en claro que la prioridad de la gestión municipal se centra en la economía.
Si al año que transitamos se lo pudiera resumir en una intención, habría que decir que la idea fija es recaudar más para gastar más.

Por supuesto, la intendenta dirá, como dijo, recaudar más para "gastar mejor". Y tratará de caer simpática en una porción de los oyentes asegurando que se honrará la deuda.

Pero a pesar de los discursos ideológicos; del presunto progresismo que pregonan las autoridades kirchneristas, y de la justa distribución de la riqueza que aseguran llevar a cabo por la retención de las ganancias del campo, la receta que Rosso –como tantos otros funcionarios- está dispuesta a aplicar es la misma que en los últimos años: aumento de tasas.

En su extensa exposición del lunes por la noche, Rosso contó que se hace necesario para su gobierno contar con más recursos económicos para afrontar el día a día de la administración; contemplar aumento para los trabajadores y pagar la ya famosa deuda heredada desde el princismo.

También recordó la crisis económica mundial, su posible impacto y pasó esa sensación a números concretos: la coparticipación provincial cayó en el último mes nada menos que el 23 por ciento.

Por todo lo expuesto es necesario remarcar la profunda contradicción que describió Rosso y que padecerán los lujanenses. Dicho sin vueltas, como la crisis avanza, la inflación no cesa, los sueldos hay que pagarlos y los servicios se tienen que brindar, pero la Municipalidad buscará recaudar más. Para ello se proyecta un fuerte aumento en las tasas y una reevaluación de los servicios para modificar los valores.

Además, para profundizar el pronóstico reservado de la intención del gobierno, se anuncia la contratación de más personal especializado en la búsqueda de personas con necesidad de cobro de pensiones no contributivas.

Si bien nadie discutirá las necesidades de aquellos a los que el gobierno entiende que debe ayudar económicamente, es lícito preguntar de dónde saldrán esos recursos.

La respuesta es obvia, a pesar de todos los dibujos discursivos que elaboren las autoridades: de los mismos de siempre.

El peso de las medidas previstas –más aún en un marco de crisis- caerá en ese sacrificado porcentaje de contribuyentes que religiosamente cumple con sus obligaciones tributarias. El Estado Municipal nutre sus arcas con lo recaudado en las tasas comunales y los recursos de la coparticipación, que provienen de los mismos bolsillos (sólo de diferentes boletas). Así sea el 30, el 35 o el 40 por ciento de las tasas que se logran cobrar, los castigados con los aumentos son los mismos de siempre.

En los últimos años han probado mejorar esos porcentajes de decenas de maneras, pero todos fracasaron. ¿Por qué creer que ahora, en un contexto de crisis, el resultado que logrará Rosso será diferente?

Comentá la nota