Editorial : Por qué quieren llegar a una banca

"Nosotros queremos obtener concejales para hacer oír una voz que actualmente no se escucha". "Queremos ingresar al Concejo para acercarlo a la gente, que cada día está más distante y desengañada de las instituciones".
"Si nosotros logramos meter un concejal vamos a ejercer un estricto control sobre el Departamento Ejecutivo, con críticas constructivas". "Tenemos que defender la causa del gobierno y dentro del Concejo es el mejor espacio para ello". "Los trabajadores, los oprimidos, siguen sin representación en el cuerpo deliberativo". "Desde nuestra banca haremos todos los aportes necesarios para mejorar la seguridad, la educación, la salud, los servicios públicos".

Son frases que cada dos años vuelven a salir de la boca de todos. Las dicen los peronistas, los kirchneristas, los ultrakirchneristas, los vecinalistas, los radicales, los que siguen a Carrió, los que se saben encariñar con el salario ajeno, los socialistas, los de izquierda, los de derecha, los del centro. Todos, de acuerdo a las ideologías que indican sus manuales partidarios, regresan a las mismas promesas, a un cúmulo de propuestas que en los últimos años han quedado sin aplicación.

Eso sí, jamás se escuchará decir a un candidato o a un dirigente partidario que ellos quieren ingresar al Concejo Deliberante porque eso les permitiría, entre otras cosas, que uno de los suyos cobre durante cuatro años una dieta que hoy asciende a 3.991 pesos por mes, además de meter en el cuerpo a otro dirigente de su fuerza en calidad de "secretario de bloque".

La realidad a la hora de negociar espacios, indica que el interés sincero pasa por esto último, y que el resto es argumento de cotillón. En el kirchnerismo, por ejemplo, las cartas comienzan a estar sobre la mesa: si bien todos dicen defender mejor que el otro "compañero" la causa kirchnerista, Graciela Rosso elabora su lista; el sector de Ariel Notta, Luis Vanin, Iris Bustos y Gustavo Sicca ya salió a postular al primero; y no se descarta que también Miguel Prince inscriba a su lista bajo esta denominación. En otras palabras: "somos todos kirchneristas pero el espacio en el Concejo lo quiero para mí o para uno de los míos".

Hace menos de dos años, cuando debutó en el recinto el extinto acuerdo entre la Unión Vecinal y el GEN del diputado Juan Carlos Juárez, que dieron en llamar Frente Unión Vecinal, el edil del GEN Roberto Monzón de inmediato aclaró que la alianza estaría presente a través de un sello común y de algunos proyectos, pero que él quería a su secretario, su espacio dentro del recinto y su teléfono directo. Total, que le hace un gasto más a las arcas municipales.

En estos días de convulsionadas reuniones para definir los benditos nueve candidatos titulares para concejal de cada lista, se dio una charla informal entre un periodista y un político que quiere llegar al recinto. El diálogo, sin necesidad de develar a los protagonistas, traza un dibujo exacto de lo que se dice puertas afuera y lo que en realidad se pretende:

El otro día me reuní con dos dirigentes partidarios -dijo el político.

Pero son dirigentes del sector que fue acusado de corrupción y que hasta hoy no dio una sola explicación coherente sobre lo sucedido -acotó el periodista.

Sí, ya sé que están mal vistos. Pero su principal referente, que es el que más se ensució con esa denuncia, no piensa aparecer en Luján. Él va a trabajar la campaña de la provincia.

Pero usted está negociando con sus referentes o con sus enviados, que viene a ser lo mismo. La verdad que no entiendo. ¿Su partido en Luján no estaba cerca de cerrar un acuerdo con otras tres fuerzas?

Sí, pero esas fuerzas nos ofrecen el cuarto lugar.

¿Y?

El sector que está mal visto nos ofrece el segundo lugar y, si seguimos discutiendo, tal vez nos cedan el primero.

Entonces todo lo que usted venía diciendo en estos meses, de los acuerdos programáticos y las ideas fuerza era puro verso.

No, pero para nosotros lo más importante es posicionar al partido.

Está bien, otro día la seguimos.

Jamás se escuchará decir a un candidato o dirigente partidario que ellos quieren ingresar al Concejo Deliberante porque eso les permitiría, entre otras cosas, que uno de los suyos cobre durante cuatro años un dieta que hoy asciende a 3.991 pesos por mes, además de meter en el cuerpo a otro dirigente de su fuerza en calidad de "secretario de bloque".

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