Editorial: ¿Quién dijo que Rosso no da notas?

No conocen Luján. En todo caso, saben de su existencia por la presencia de la Virgen, por la Basílica. Quizás recuerden que en nuestras tierras reside el ex banquero menemista Raúl Moneta y el cantante de otrora Ramón “Palito” Ortega. Otros, en cambio, apenas saben que en Luján comenzó a gobernar, en diciembre pasado, la mujer que hace años ocupó un cargo importante en el Ministerio de Salud de la Nación y que eso, más tarde, la catapultó a una banca como diputada nacional.
Con periodistas que cargan ese bagaje de información local o que crearon medios para desmitificar la figura de los caudillos políticos del conurbano bonaerense, la intendenta sí habla.

Para ellos la intendenta logra acomodar los espacios de su intensa agenda de compromisos. Para ellos hay tiempo para el diálogo, para la reflexión, para la opinión y hasta para las fotos preparadas con la Basílica de fondo, con las recovas de la avenida Nuestra Señora de Luján, con la mirada dirigida hacia la plaza Colón, como apareció Rosso esta semana en el portal “24CON.com”. Para ellos, incluso, existe hasta la posibilidad de que la intendenta se traslade hasta sus estudios en la Capital Federal y comparta más de media hora de programa, como se vio en estos días en “Estado de Salud”, por América 24.

El acuerdo tácito para tanta amabilidad hacia las peticiones periodísticas externas se vuelve revelado cuando se leen o se escuchan los resultados de esos encuentros.

Graciela Rosso, acosada por las urgencias de una administración devastada por doce años seguidos de desprolijidades, desatención y pura teoría vacía de acción, se siente cómoda respondiendo acerca de sus creencias, o en todo caso de su ateísmo; de su relación con la Iglesia, con la Virgen y con los feligreses. No tiene problemas para ocupar su valioso tiempo en el repaso de su pasado de izquierda, en la narración de sus inicios en el peronismo, con la descripción de su admiración por Eva Perón o su respeto por Ernesto “Che” Guevara.

Tampoco le incomoda hablar de salud pública y de políticas que el gobierno nacional pretende poner en marcha. Se siente a gusto respondiendo sobre el ideal de la atención en un hospital comunal o en un centro de atención primaria. Se explaya sobre planes para los adolescentes, para las mamás en riesgo, para las personas de la tercera edad.

Mientras tanto; es decir, mientras las horas de atención a la prensa que dispone la intendenta las obsequia a aquellos que acariciarán su ego, la mayoría de los periodistas de Luján también esperan que Rosso les haga un espacio en su agenda. Pretenden –pretendemos- que se siente, con el mismo tiempo y la misma predisposición, a exponer sobre sus planes de acción para la mejora de los servicios sanitarios, para saber cuándo se arreglará la planta de depuradora de líquidos cloacales y cuándo los tanques atmosféricos dejarán de tirar su contenido en el suelo de la quema. Pretendemos consultar en qué cajón del olvido se guardó el ímpetu que decía tener la intendenta para cerrar el basural municipal o qué pasos se dieron en estas semanas para cumplir con la promesa de repavimentación de la ruta provincial 192. También, si dispone de unos minutos más, consultarla para que exponga las razones que la llevaron a contratar a personajes que parecen no tener pruritos para enfrentar los problemas con amenazas.

Seguimos esperando. Eso sí, tenemos para entretenernos en la espera: podemos leer o escuchar las preguntas y las respuestas que le hacen otros medios.

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