Editorial - Presupuesto: una falta de respeto

Es un tema que históricamente estuvo alejado del interés de la gran masa de ciudadanos. Y que seguramente mantendrá esa distancia, a pesar de que muchos medios de comunicación se sigan esforzando y machaquen con datos, cifras, cuadros y dibujos que ayuden a generar cierta simpatía por leer eso que suena tan insondable como el presupuesto de gastos de un gobierno.
Los concejales, los diputados, los senadores gastan fortunas en asesores, realizan decenas de llamados, practican cuentas y más cuentas para tratar de definir argumentos a favor o en contra de esta presentación ineludible para las gestiones.

Se trata, en resumidos términos, de la planificación del gasto previsto para todo el año, en todas las áreas de una administración y que debe contar con un correlato en la recaudación. El interés se incrementa porque define cómo se gastará el dinero de todos los ciudadanos, cuánto se invertirá en salud, cuánto en el cuidado del ambiente, cuánto en servicios, qué obras están en carpeta, qué se gastará en seguridad y si habrá aportes para la educación, entre diferentes ítems. También ofrece información por omisión; es decir, qué obras se dejaron de lado, qué pedido de los vecinos no fueron tenidos en cuenta para el año presupuestado, entre otros datos no menores.

Desde que asumió, la intendenta Graciela Rosso gobierna con el presupuesto prorrogado de la anterior administración. Y si bien es cierto que existen herramientas legales para cambiar el destino de mucho dinero, el esqueleto, la base, las proporciones de acuerdo a las áreas, se mantienen como herencia de la desprolija administración anterior.

Después de meses y meses de trabajo y de miles y miles de pesos que se pagaron a profesionales externos –porque los funcionarios no podían, no querían o no sabían hacerlo- se analizaron recursos, se detalló el alcance de la deuda municipal y se buscó ordenar la caja de cada dependencia.

Con errores y omisiones, esa tarea derivó en lo que se esperaba desde diciembre de 2007: el presupuesto de gastos y cálculo de recursos confeccionado por la nueva gestión.

Este medio estuvo meses detrás de esa información. Negativas, postergaciones, más postergaciones y la copia del presupuesto, un documento público, no aparecía. Finalmente, el gran cúmulo de información se envió a los concejales de todos los bloques y el acceso a esos datos se facilitó.

Fue entonces cuando se descubrió lo que seguramente motivó las demoras, las postergaciones, los silencios oficiales. El detalle del presupuesto de gastos, con elementos a comprar y costos estimados, es vergonzoso, tal como refleja este medio en su actual edición. No hay modo de entenderlo, no hay manera de justificarlo.

Seguramente tarde, como suelen ser las reacciones de este gobierno, saldrán a explicar qué fue lo que falló para que aparezcan miles de pesos de gastos proyectados en alfajores, fósforos, pelapapas, ópticas de autos, aparadores, en una bandera, en un cenicero. Sin mediar explicaciones, ese es el presupuesto que el gobierno actual pretende conseguir. En su mundo, a los concejales parece no sorprenderlos.

Seguramente tarde, como suelen ser las reacciones de este gobierno, saldrán a explicar qué fue lo que falló para que aparezcan miles de pesos de gastos proyectados en alfajores, fósforos, pelapapas, ópticas de autos, aparadores, en una bandera, en un cenicero.

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