Editorial: Con la plata y los recursos de todos

Hay actos de gobierno en los que aparece el presidente del Partido Justicialista y candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Néstor Kirchner.
Y hay actos del candidato a diputado Néstor Kirchner en los que aparecen integrantes del gobierno de la más alta jerarquía.

Hay viajes de los candidatos oficiales –Kirchner, Daniel Scioli y su esposa Karina, Sergio Massa y demás- que se realizan con movilidad y combustible rentado por el Estado. Y al llegar a destino, toda la estructura se monta con recursos del gobierno de esa zona.

Ellos, los mencionados, están convencidos que son el Estado y como tal pueden hacer uso y abuso de los recursos, cualquiera sea el fin. En este caso, el fin es electoral.

En Luján aún se recuerda cuando Karina Rabolini era únicamente la esposa del gobernador y llegó a esta ciudad en el helicóptero de la Gobernación porque quería promocionar una marca de anteojos. ¿Qué límites se le puede pedir ahora que tiene responsabilidad en la Fundación Banco Provincia?

Los proveedores de diferentes servicios necesarios para una campaña electoral, como puede ser la locución, la impresión de afiches, la confección de pasacalles, la contratación de sonido o de escenarios, pasan a pedir su paga por San Martín 550, donde se supone que funciona la sede del gobierno municipal; léase, del gobierno de todos, de los que los votan y de aquellos que no los votan. Lo hacían hace años y lo hacen en la actualidad.

Se borraron los límites necesarios entre lo partidario y lo gubernamental y muchos funcionarios toman como natural el uso de los recursos de todos para los intereses de un sector. Esos límites, legales y morales, estaban difusos hace tiempo y se terminaron de destruir con la invención de las candidaturas testimoniales.

Cuando uno dialoga con un intendente que, a su vez, es candidato a concejal con la certeza de que no piensa asumir, en definitiva no sabe si está hablando con un intendente o con un candidato a concejal con la certeza de que no piensa asumir.

Si partimos de la base de no poder establecer con quién hablamos, cómo podemos reclamar que esa persona de doble faz no confunda los recursos de su partido con los de su gobierno.

Aunque escrito con cierta sorna, el tema es sumamente grave. Es, ni más ni menos, que otro cachetazo al respeto por las instituciones.

Ya se vapulea a las instituciones con las candidaturas de personas que están en funciones y no piden licencia para ocuparse de lo coyuntural. ¿De qué hablamos? Como el Congreso de la Nación o la Legislatura Bonaerense le queda lejos, dé una vuelta por el recinto del Concejo Deliberante y notará las ausencias. Cobran todos los meses por ser legisladores, pero algunos meses trabajan de candidatos.

Sonará como gritos en medio del desierto, pero es necesario expresarlo para que al menos no crean que nadie se da cuenta de semejante irregularidad.

Comentá la nota