Editorial: Panqueques: nuevos sabores

El personalismo y las ambiciones sectoriales siguen estando por encima de las necesidades, urgencias, peticiones o planificaciones sociales.
Quizás allí resida el desprestigio que arrastra la política entendida y practicada desde los partidos políticos. Todos, cualquiera sea su ideología o incluso en aquellos que en los últimos años dicen no responder a ninguna ideología -como si ello fuese un mérito- aseguran estar "del lado de la gente", pero a la hora de poner en acción sus intenciones no dejan en claro cuál es ese lado.

En estos días la política partidaria activa sus peores prácticas para definir sus candidaturas. Y es un buen momento para repasar las nuevas volteretas, los flamantes panqueques que por el sólo hecho de seguir viviendo de la política –jamás para la política- ponen cara de piedra y afirman lo contrario a lo que ellos mismos decían meses atrás.

Ya lo hemos comentado desde este espacio. Un ejercicio impactante podría ser dejar de leer o consumir medios de comunicación durante un año. ¿Qué pasaría en Luján ante esa opción? Es muy interesante analizarlo.

Costaría comprender por qué los concejales y referentes que responden a la ex legisladora María Inés Fernández hoy cuestionan cada acción del gobierno de Graciela Rosso. Hasta hace un puñadito de meses ellos formaban parte del mismo proyecto, de la misma gestión, pero las ambiciones, los personalismos y los intereses de ese sector parecen no haber tenido el espacio que ellos pretendían –o que no se supieron ganar- y hoy se anotan como los opositores número uno.

No menos complejo de entender resultaría la posición actual de los concejales Ariel Notta, Gustavo Sicca, Iris Bustos y Luis Vanin. De ser los alfiles del ex intendente Miguel Prince en el Departamento Ejecutivo, primero, y en el Concejo más tarde, se transformaron en tímidos oficialistas que hoy pelean espacios con la intendenta para el día después de las elecciones.

Con todo, hay que destacar que estas vueltas carneros no son exclusividad del peronismo. Si hacemos ese ejercicio de alejarnos de las noticias políticas durante un año, no sería fácil de explicar por qué porque Alfredo Elli, Manolo Pérez, Nélida Martinelli -aquella concejal que cambió su voto para impedir una interpelación al ex intendente Prince- hoy se presentan a internas contra el sector liderado por las autoridades del Comité local. Hace meses, estaban abrazados a la idea de la renovación de autoridades radicales para cortar con meses de intervención.

Sería tedioso seguir enumerando casos, pero todos los protagonistas principales de esta lucha por acceder a un cargo –al menos en Luján- tienen actitudes "panqueques" que esconder en su ropero. Rodolfo Socolovsky, ex vecinalista, acompañaba a Roberto Lavagna, pero ahora simpatiza con Felipe Solá. Graciela Rosso era funcionaria de la Alianza, pero ahora es kirchnerista extrema. Miguel Prince se abrazó con Carlos Menem, con Eduardo Duhalde, con Carlos Ruckauf, con Felipe Solá, con Néstor Kirchner, pero hoy mira a todos con simpatía para definir quién aporta más a sus ambiciones. María Inés Fernández fue soldado de Duhalde pero ahora dice ser puntal del armado local de Francisco De Narváez.

Por supuesto que todos y cada uno de los actores mencionados tienen rápidas respuestas para disfrutar su panquequismo. Dirán, por ejemplo, que "nosotros siempre fuimos oficialismo fuera de Luján", o "esta gestión no nos dio espacio", "esta dirigencia no nos representa".

Hoy, la política partidaria chiquita, la de todos los días, la que poco y nada aporta para el bienestar general, está discutiendo el modo de apoderarse de algunas de las nueve bancas que se ponen en juego en el Concejo Deliberante; los tres espacios que renueva el Consejo Escolar; la posibilidad de ocupar algún cargo vacante en el Departamento Ejecutivo o, premios mayores, candidaturas expectantes en las listas de candidatos nacionales o provinciales. Todo lo demás es verso.

Hoy, la política partidaria chiquita, la de todos los días, la que poco y nada aporta para el bienestar general, está discutiendo el modo de apoderarse de un puñado de cargos. Todo lo demás es verso.

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