Editorial: Oposición, se busca

Son escasos los ejemplos que exponen que un gobierno, una propuesta política o referentes partidarios salgan fortalecidos de una derrota electoral.

El caso de los Kirchner puede inscribirse entre las aisladas excepciones.

Lo interesante del caso es preguntarse si se trata de mérito propio o debilidad ajena. Cuando el matrimonio presidencial y sus alfiles distritales perdieron las elecciones legislativas de junio del corriente año, se pensó en el final de un período, en uno de los últimos capítulos para un modo de gobernar.

Sin embargo, lejos aún de poder vaticinar una fuerte resurrección kirchnerista, desde los estertores, tanto Cristina Fernández como su esposo, impulsaron acciones que en el contexto social y político argentino, sólo podría encarar un Estado muy fuerte –hoy no lo es- o una gestión en retirada. Hubo escritores e intelectuales que describieron acciones como la presentación de la nueva Ley de Medios o la ahora debatida Reforma Política como las trompadas que tira el boxeador cuando comienza su caída hacia la lona. Se sabe perdido y por eso intenta, casi sin esperanzas.

Pero esas metafóricas trompadas impactaron. ¿Y por qué golpearon? Porque del otro lado el rival tenía una debilidad impensada. Con las elecciones de junio pasado la oposición había conseguido dejar a su contrincante a centímetros de la lona, pero es evidente que no había plan para el segundo después.

Ayuda a comprender la actualidad política argentina un breve repaso por aquellos que mediáticamente se presentaron y presentan como referentes de la oposición. Y que fueron votados bajo esa bandera.

Francisco De Narváez aún no demostró ser el constructor de un espacio opositor con proyección de futuro. Un par de publicidades bien pensadas, un puñado de frases contagiosas y en especial una billetera gorda para solventar campañas, está lejos de ser un andamiaje serio que contagie gobernabilidad. Es probable, en realidad, que su verdadera capacidad sea la que demostró en sus años de diputados, con escasos proyectos redactados y más ausencias que presencias en la Cámara.

¿Cuánto tiempo más se podrá sostener la figura opositora del vicepresidente Julio Cobos como aquel que desempató una elección clave para los Kirchner con un voto no positivo? Es tiempo de demostrar algo más y no sólo coquetear con decisiones que sólo preocupan en los comités.

Elisa Carrió, cuando no está de vacaciones en el exterior por estrictas razones de salud, se encuentra sentada en el decorado de Todo Noticias para decir la frase mediática que pegue en el momento. ¿Qué construcción se esconde detrás de la figura televisiva? ¿Hay algo detrás del oportunismo para expresar lo contrario a lo que sostiene el gobierno?

Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri todavía no logra hacer pie en la gestión. Si las falencias y deudas son más que los logros en una administración comunal, cuesta imaginar cómo podría afrontar las riendas de un gobierno nacional.

¿Qué rol asume Felipe Solá, diputado hasta diciembre por compartir la boleta con los Kirchner y desde el próximo 10 de diciembre legislador por una boleta "opositora"? Tal vez crea que le alcanza para construir una figura opositora y, más tarde, una candidatura presidencial, colgarse de las bombachas gauchas de los dirigentes campestres.

El radicalismo, con sus principales dirigentes, mantiene las carencias de las últimas décadas. Gastan más tiempo, ideas y dinero en discutir sus internas que en resolver la estructura de acción que los vuelva a posicionar en los sitios en los que supieron estar, si es que les queda resto para ese resurgir.

Dirigentes como Pino Solanas o Martín Sabbatella asoman con intenciones de crecer, pero su llegada aún sigue siendo muy sectorizada. Sería iluso pensar en sus estructuras para competir en las grandes ligas con partidos como el justicialista o el radicalismo. Y menos aún si se aprueba la Reforma Política, que cercena los senderos de crecimiento de las nuevas fuerzas.

Hay quienes vislumbran el camino futuro de la oposición mirando hacia Santa Fe. Pero la incógnita acerca de la inserción real del Partido Socialista en toda la geografía nacional es muy grande. Y tampoco está claro que Hermes Binner quiera calzarse un traje más grande que el de su provincia.

Por supuesto, estos desvaríos tienen su correlato en la política vernácula. El peronismo es un reflejo de esta crisis de identidad, ya que sin irnos lejos veremos que el PJ Luján está en manos de dirigentes que no comulgan con el kirchnerismo. Y además, no es exagerado preguntar todas las semanas a los dirigentes de los diferentes sectores internos del pejotismo si en la actualidad son opositores, oficialistas, si siguen detrás de proyecto kirchnerista, si responder a Daniel Scioli es ser oficialista o sólo una posición cómoda para no entrar en conflictos, o todo puede enmarcarse en la dinámica del movimiento, argumentación que en las últimas décadas ha sido muy cómoda para explicar lo inexplicable.

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