Editorial Jorge Olguín: "Los empresarios pro-inflación son los que desestabilizan la economía familiar"

"Queremos más consumo y menos precios", sostuvo el Ministro de Economía, Amado Boudou hace algunas semanas, tal vez, previendo que ante una coyuntura especial, los formadores de precios, nuevamente, pondrían a funcionar la maquinaria para "controlar la demanda".

¿Por qué decimos "una coyuntura especial"?

Las fiestas de navidad y fin de año, son tradicionales, por lo que no estamos aludiendo a esa cuestión. Es normal que esta época del año incite al consumo, crezca la demanda, y en consecuencia, nada tiene de especial. Ni siquiera los aumentos de los productos de la denominada "canasta navideña" que en San Luis registraron un incremento promedio del 17,8 % en relación al 2008.

Lo que si es especial, es que en esta oportunidad se han acumulado una serie de medidas que provocan una fuerte inyección de recursos, los que ingresan en la economía de muchas familias argentinas. Venimos de un aumento del 33 % en las asignaciones familiares, complementos para jubilados de $ 350 para quienes perciben el haber mínimo, y la puesta en marcha de la asignación universal por hijo, lo que se suma al cobro de los salarios y del medio aguinaldo. Esta es la situación especial: mas de $ 4.000 millones de pesos inyectados en el mercado, que debería posibilitar que muchos aumenten su capacidad de consumo, mientras que otros se incorporen al mismo, por ejemplo, quienes cobran desde diciembre la asignación universal por hijo, en su mayoría, familias sin ningún tipo de ingreso regular hasta este momento. Esto, aun cuando en nuestra provincia no hubo en el 2009 aumento salarial para los empleados públicos (salvo algunas ramas por convenios, como ATSA), tampoco para los municipales (salvo alguna excepción), y tampoco para beneficiarios de planes sociales.

Comer carne "con sentimiento de culpa"

La respuesta de los formadores de precios, son los aumentos desproporcionados. La carne aumento más del 30 % en quince días en San Luis, y el pollo un 60 %. Días atrás, el inefable Biolcatti expresaba que "los argentinos consumen mas de 70 kilos per cápita, cuando en Uruguay solo llegan a los 40 kilos". "El mercado se esta sincerando, por eso los aumentos en la carne y el pollo", dicen otros que justifican la disparada de los precios en estos productos que no son estacionales. Esta intencionalidad del empresario del campo (nunca tan bien representada la Sociedad Rural) de querer hacernos "sentir culpa" por consumir "en exceso" carne, esconde en realidad una cuestión de fondo. Con la inflación, indudablemente, hay quienes ganan, y mucho. Y no somos las grandes mayorías populares, precisamente.

Los que son formadores de precios

En un articulo publicado en Pagina 12, titulado "Inflación ¿Quiénes son sus autores y beneficiarios?", Alfredo Zaiat sostiene que: "La persistente tarea de remarcación la realizan los mismos que expresan intranquilidad por la inflación, quienes a la vez agudizan las expectativas negativas pronosticando porcentajes crecientes de dos dígitos". Roberto Briscioli, en el suplemento Cash de Pagina 12 del pasado 13 de diciembre, afirma que: "El poder económico concentrado en Argentina utiliza como medio de mantener y acrecentar su poder político y económico el mecanismo denominado inflación. Además se utiliza a la inflación como un arma de desestabilización política". No es intención simplificar el tema de la inflación. Es mas, esta claro que es un fenómeno multicausal. Pero estamos convencidos que la remarcación de los precios tiene un fuerte contenido especulativo, La inflación es una fenomenal herramienta de los "poderes permanentes" para desestabilizar la economía familiar, y limar el poder institucional en la Argentina. Veamos el bosque, y no nos quedemos en el árbol.

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