Editorial: Intendente en 2010

Miguel Ángel Prince quiere ser el intendente de Luján en 2010, cuando se celebre el Bicentenario de la Patria. La frase circuló con fuerza poco después de que el líder justicialista había accedido a una reelección en 2003.
Con una anticipación sorprendente, Prince salía a marcar la cancha y descartar esa opción electoral para cualquiera de los dirigentes de su sector.

En 2007 volvería a ser candidato a intendente porque le interesaba sobremanera que su nombre quedara estampado en los libros de la historia local.

Transcurrimos el mes de julio de 2009 y la frase vuelve a tener actualidad. En realidad, nunca dejó de tenerla para la cegada y unidireccional mente del dirigente peronista y sus más devotos seguidores: Miguel Ángel Prince quiere ser el intendente de Luján en 2010.

No se apure en sacar cuentas. Graciela Rosso tiene mandato, conseguido en las urnas, hasta diciembre de 2011 y por eso, entre otras cosas, esta semana anunció la organización de diferentes actividades en el marco de las celebraciones por el Bicentenario de la Patria.

¿Dónde consigue alimento, entonces, esa ambición de Prince y su diezmado ejército de dirigentes? En una intencionalidad que jamás será confesada explícitamente, pero que cada vez más "princistas" se animan a decir en voz baja: si por equis razón Rosso entrega su poder antes del 10 de diciembre del corriente año, se tendría que convocar a elecciones adelantadas. Y, casualmente, en las más recientes elecciones quien se alzó con la mayor cantidad de votos fue Prince, con el resumido lema "Vuelve".

El primer escollo para ese trasnochado objetivo es que Rosso no demuestra intención alguna de entregar el poder antes del 10 de diciembre próximo. Por el contrario, está realizando gran cantidad de cambios en su gabinete con la idea de fondo de mejorar la golpeada imagen gubernamental en la comunidad y revertir la magra cosecha de votos de junio pasado.

Alguien podría preguntarse entonces, qué camino le queda a Prince para acceder a su obsesión del 2010: la destitución de la actual intendenta. Y esto es lo que el princismo nunca admitirá en voz alta, en particular porque se trata de una acción que ya sufrió en carne propia.

No obstante ello, mientras Prince orquesta el modo de mantener latente su trasnochado objetivo, envía a sus alfiles a la Justicia para denunciar acciones que fueron habituales durante los 12 años de su gestión: la falta de respuesta a pedidos de informe del Concejo Deliberante.

Denunciar a Rosso porque con los elementos disponibles no se logra entender cómo y para qué se contrató a un tal Sergio Correa, puede tener asidero. Y también se justifica la fuerte crítica si hace más de medio año que no está a disposición de los vecinos una página web oficial.

Definir acciones que cimenten la posibilidad de llegar a una destitución es un paso bastante más serio. Para ello Prince deberá conseguir elementos probatorios suficientes y, en especial, manos en el Concejo Deliberante que se prendan en su aventura.

Estas son las discusiones político-partidarias que en estos momentos ocupan el tiempo de muchos dirigentes y funcionarios. Triste espectáculo para la comunidad lujanense, que en 2007 votó a Rosso para que sea la jefa comunal durante cuatro años, y que hace menos de un mes votó a Prince para que sea concejal por otros cuatro años.

Triste espectáculo para la comunidad lujanense, que en 2007 votó a Rosso para que sea la jefa comunal durante cuatro años, y que hace menos de un mes votó a Prince para que sea concejal por otros cuatro años.

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