Editorial: Inminente desalojo

La Unidad de Gestión Local XXXII del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) está próxima a quedarse en la calle, con todos sus papeles, trámites y documentos sueltos, porque no es dueña ni siquiera de los muebles del edificio que ocupa en la actualidad.
Como sabrán muchos lujanenses, esta oficina de la obra social de los jubilados y pensionados funciona en la gran construcción de una ex concesionaria de autos, ubicada en Almirante Brown entre Francia y Rivadavia, a través de un contrato de alquiler.

Recayó en ese espacio después de ocupar durante muchos años –también a través de un alquiler- el ahora deshabitado Hotel Royal.

En sus espacios se archivan y gestionan a diario las necesidades de los jubilados de Luján, Baradero, Campana, Capilla del Señor, Carmen de Areco, Derqui, Escobar, Garín, General Las Heras, General Rodríguez, Lima, Marcos Paz, Mercedes, Navarro, Pilar, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, Suipacha y Zárate. Son alrededor de 100.000 beneficiarios, 14.000 de ellos correspondientes al partido de Luján.

A pesar de su gran cúmulo de "aportantes" directos, hace décadas que el PAMI Luján no tiene los recursos necesarios para adquirir una sede propia, y por eso paga (o pagaba) alquiler. En los últimos meses se abrió una causa judicial porque ni siquiera hacía frente a esa erogación.

Tan avanzado está ese conflicto que el PAMI Luján no está en la calle simplemente porque las medidas preventivas por la Gripe A modificaron el calendario de la Justicia.

Las autoridades locales, que dicen expresar lo que resuelven las autoridades nacionales, aseguraron que llegaría una solución y que la obra social abonaría lo correspondiente para seguir utilizando el inmueble y los muebles. Sigue la espera.

En medio de este tironeo de intereses económicos, como siempre, los jubilados. La pasividad con que, evidentemente, se afrontó este tema demuestra el escaso, casi nulo, interés de los funcionarios en resolver la cuestión.

La nefasta lógica con que se manejan las prestaciones para la tercera edad vuelve a decir presente en esta problemática. Los jubilados locales no tienen una clínica que atienda en Luján todos los servicios de salud necesarios para una atención digna. Para conseguir los beneficios farmacéuticos, tienen que peregrinar entre comercios, fotocopias y trámites.

Para acceder a una prótesis, deben esperar mucho más de lo lógico. Para poder realizarse estudios –y más si son de alta complejidad- deben esperar mucho más que una prótesis. Y si se requiere de una internación, hay que rezar al Santo de la buena suerte para que toque una cama en algún sanatorio del partido de Luján o, al menos, de alguna de las ciudades más próximas.

Ahora el PAMI está próximo a perder las oficinas donde se realizan los trámites. ¿Le importa a alguien con poder?

Dinero hay, porque con la plata de los jubilados el gobierno nacional realiza y anuncia una enorme cantidad de obras o se lo presta a los pooles de siembra de soja que tanto criticaba. ¿No se podrá resignar unos pesitos y al menos pagar el alquiler de la sede de la UGL XXXII del PAMI?

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