Editorial: Las fotos de hoy

Esta semana fue clave para entender el presente del partido político que hace más de 15 años dirige los destinos de Luján y al que, tal como se desarrollan las acciones partidarias de los últimos meses, difícilmente alguien no peronista logre arrebatarle ese control.
Quien hace el ejercicio de mirar las fotos del justicialismo de esta semana y borra de su memoria apenas un par de años de acontecimientos, no entendería absolutamente nada.

En todo caso, los lectores más cercanos a la tecnología supondrían que los reporteros gráficos se pusieron a jugar con el "photoshop" y entonces al lado de Graciela Rosso sentaron a quien fue funcionario y concejal del gobierno de Miguel Ángel Prince, Ariel Notta, y que jocosos con las posibilidad que brinda ese programa de retoque de imágenes, en un acto organizado por el ex intendente Miguel Prince sumaron entre los presentes a la ex diputada provincial, ex senadora provincial, ex integrante de la Comisión de la Bandera Bonaerense y ex directora provincial de "Enlace Parlamentario" María Inés Fernández, recientemente divorciada de la alianza que ayudó a colocar a Rosso en la Intendencia con un discurso que sólo apuntaba a las falencias de Prince como dirigente.

Pero la suposición de esos lectores es equivocada. No hubo "photoshop". Y los protagonistas de estas imágenes tienen la explicación. Como siempre, dan respuestas rápidas que los dejan conformes a ellos y a sus intencionados séquitos.

"El peronismo es un movimiento que genera estos cambios"; "Nosotros somos coherentes con el apoyo al oficialismo y como tales debemos respaldar a quien gobierna"; "Nos gobierna una fuerza de ocupación que no deja posibilidad de diálogo y es imposible estar a su lado"; "El que gana conduce y el que pierde acompaña", dirán, sin importar los protagonistas de qué foto lo dicen.

Lo cierto es que, siempre dentro de ese marco laxo que ofrece el Partido Justicialista o –para ofrecer una idea más laxa aún- el peronismo, van, vienen, se asocian, se pelean, acuerdan, proyectan, discuten, pero, como dijo Carlos Gianella el martes a la noche, en su visita a Luján, "cuando los peronistas tenemos que estar juntos, lo estamos".

En un contexto en el que la memoria y la coherencia ideológica, política y de acción tuviera peso a la hora de elegir a un candidato, esos vaivenes dejarían un amplio margen para que no sólo se cuele, sino que también crezca una oposición firme. Una oposición que sepa aprovechar esos impresentables saltos y construya una alternativa sólida.

Sin embargo, el panorama es diferente. De hecho, en Luján, hoy la oposición que más se escucha es la que proviene del propio peronismo que hoy, y sólo por hoy, no está aliado al poder de turno, también peronista.

Mientras esto ocurre, los dirigentes del vecinalismo tienen que salir a explicar las razones de un voto extraño de su consejera escolar, que parece una dirigente más del armado político del ex intendente Prince; los dirigentes del GEN intentan reconstruir su dinamitada credibilidad local post Juan Carlos Juárez y sus ñoquis; el radicalismo mantiene al día los servicios de su Comité de la calle Mitre y, cada tanto, organiza alguna charla; el ARI se esfuerza en convocar a la prensa para informar con bombos y platillos que "seremos un partido más dinámico"; los que lograron sellos opositores para las elecciones junio, como Pablo Merlo, no ganan ni los comicios de la sociedad de fomento de su barrio; el socialismo se limita a pelear la confección de la boleta de luz con la Cooperativa Eléctrica, y los militantes cercanos a Pino Solanas intentan dar las primeras brazadas en las aguas de la política local.

Ante esas nimias peleas que no responden a las urgencias de la gente y, por ende, no aportan a la construcción de una oposición que esboce el presente, los dirigentes del movimiento pueden seguir tranquilos, saltando de veredas.

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