Editorial: "A favor o en contra"

Es un momento especial para aquellos que gustamos y trabajamos de y para los medios de comunicación. Y que desde el espacio que nos toca intentamos informar al respecto.
Se debate en ámbitos democráticos la posibilidad de cambiar una ley de Servicios de Comunicación Audiovisual acuñada en la última dictadura militar, y modificada en diferentes aspectos hasta terminar de definir el mapa actual de los medios, conformados –se si permite la comparación geográfica- por un par de grandes países o imperios y un grupo de pequeñas islas que sobreviven como pueden.

La ley que desde esta semana se discute y expone en cuatro comisiones del Senado de la Nación afecta como ninguna los intereses económicos –primero- y de contenido –en segundo término- de las empresas periodísticas. De allí que el tema se haya transformado, quizás a contramano de las urgencias ciudadanas, en el tema uno, dos y tres de la agenda periodística de los grandes medios.

A tono con el modo de presentarla, discutirla y votarla elegido por el matrimonio presidencial, que entiende a la política como un campo de batalla compuesto por aliados o enemigos, y también en sintonía con el Grupo Clarín que siente amenazada como nunca su posición monopólica, la pregunta apurada que formulan ambas campanas es la siguiente: ¿estás a favor de la ley o en contra? Remozada, también se la suele presentar como estar a favor del gobierno o del Grupo Clarín.

Se señalaba en el inicio de este texto el momento especial para hurgar en la noticia porque mayoritariamente los discursos informativos se enfocan en algunas de esas dos direcciones. Pero existen alternativas moderadas y, si se quiere y Marcelo Bonelli lo permite, incluso más independientes que TN.

"Aceptar la pregunta" fue el título de una nota de opinión que el miércoles pasado, en el oficialista diario Página/12 escribió la doctora en Comunicación y directora del Centro de Comunicación La Crujía, Gabriela Cicalese.

"El estar ‘a favor o en contra’ de distintas dualidades cuenta en nuestro país con largos ejercicios de posicionamientos ideológicos, desde aquella ‘civilización o barbarie’, pasando por ‘unitarios y federales’, ‘peronistas y gorilas’, ‘la reelección-voto cuota menemista o el caos económico...’ hasta el más próximo provocado por el ‘conflicto del campo’ de 2008. Cuando me preguntan en términos duales sobre la ley, intento posicionar el relativismo, aun cuando se nos tilde de ‘tibios/as’ a los que no aceptamos la pregunta.

"Si preguntan por la necesidad de la ley, la respuesta es sí (...). Si preguntan por el espíritu general antimonopólico, la respuesta es sí aunque hay aristas que ‘vienen en el paquete’ y parece que hay que aceptarlas porque cualquier insinuación a alguna objeción específica se vuelve una conducta reaccionaria", planteó en su interesante texto.

Tanto el gobierno como los grupos "amenazados", están haciendo uso de las peores herramientas a disposición. El oficialismo, cercenando la posibilidad de extender el debate parlamentario las semanas –semanas, no meses ni años como pretende cierto sector de la oposición- que sea necesario, de modo de cortar de cuajo uno de los escasos argumentos entendibles de los legisladores: no pueden modificar decenas de artículos y ponerlos a consideración en una sola jornada de trabajo en comisión.

Dafne Plou, pensadora y militante por la democratización de los medios con activa participación en la preparación de la Plataforma "J" de la Conferencia Mundial de la Mujer (en Beijing, en 1995), periodista, investigadora en comunicación social, género y tecnología de la información, analizó el proyecto de ley a pedido de Argenpress. "En cuanto a dudas, estoy de acuerdo con los cambios que hizo el Poder Ejecutivo al proyecto inicial, impidiendo que las telefónicas entren a competir como dueñas de medios, pero sigo sin ver con claridad la posibilidad de tener un órgano de contralor más participativo, con más presencia de sectores independientes y de la sociedad civil", reflexionó.

"¿Tiene que esperar el país otros 25 años más para sancionar una nueva ley de medios de comunicación audiovisuales? Las empresas que controlan los medios seguirán presionando para continuar usufructuando sus intereses y embarrando la situación, para impedir que se sancione la nueva Ley. El debate está abierto y es importante terminar con la contaminación mental y visual de los medios, la pobreza y la falta de nivel que impone la dominación cultural", opinó Adolfo Pérez Esquivel, otra de las voces que rompe con el tajante e injusto "a favor o en contra".

¿Hay más grises? El periodista Daniel Cadabón, del sitio "Rebelión.org" aporta otra visión: "No existe ningún debate real detrás de la ley de medios impulsada por el kirchnerismo que permita afirmar que esta ley restringiría la libertad de prensa, como declara Clarín a través de sus representantes parlamentarios opositores; ni por el contrario que permita afirmar, que ampliaría o que democratizaría el acceso popular a la información y al derecho de opinión, como intenta hacer creer el gobierno.

"Cuando la presidenta Cristina Kirchner denuncia que en Argentina la libertad de expresión se ha trasformado en la actualidad en ‘libertad de extorsión’, no descubre nada nuevo bajo el sol, pero con su denuncia lo que intenta es enmascarar su propia historia de sucesivos encuentros con los representantes de los ‘extorsionadores’, cuando entre el kirchnerismo y Clarín sólo había romance".

Desde la Asociación de Radios Licenciatarias Independientes de Buenos Aires (ARLIA), se emitió un comunicado en que manifiestan su posición. Y piden que dentro de la nueva ley se contemplen cuatro puntos que ayudarían a su continuidad laboral. Un documento mucho más moderado y transparente que la pluma y los informes de los grandes medios, que directamente "informan", y no opinan, sobre la "ley mordaza", la "ley contra los medios", la "ley de control de medios" o enumeran las voces que "no podrás seguir escuchando si se aprueba la ley".

El debate está en marcha y una nueva ley puede venir a abrir el panorama actual, a incorporar nuevos actores en la comunicación, a sumar voces que hoy no tienen más que una pequeña columna de opinión o un espacio en un programa relleno de sábado por la tarde en la grilla de TN.

Se pueden rescatar aspectos positivos –modificar la ley actual, principalmente- y subrayar la necesidad de cambios en los ribetes negativos –el órgano de control con supremacía del Poder Ejecutivo, por citar un ejemplo-.

Lo innegable es que el debate ayudó a que Clarín mostrara su peor cara y dejara a gran parte del espectro periodístico pasmado ante su modo de enfrentar a la "amenaza".

En un imperdible informe del portal "Diarios Sobre Diarios", se revela el modo de "informar" que Clarín y sus medios satélites eligieron desde que se desató la "guerra". Y se destaca que en la campaña publicitaria del momento, el "Gran Diario Argentino" admite como opción periodística que "la realidad se puede tapar". No más comentarios.

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