Editorial : Enfermedad y mentiras

Hasta el domingo, la preocupación pasaba por articular todas las medidas que ayudaran a los candidatos del oficialismo.
Y entre ellas, por supuesto, mantener las elecciones en la fecha adelantada, antes de que el dique de contención cediera y los precios y los acuerdos salariales y las tarifas y el transporte y tantas otras cosas más se colocaran en valores perjudiciales para el gobierno y sus postulantes.

La elección pasó y el lunes la prioridad se colocó donde debía estar hace semanas: entre otras urgencias, las acciones para atenuar el impacto de la epidemia de Gripe A.

Graciela Ocaña ya tenía armadas las valijas desde los inicios del contagio de dengue, en pleno verano. Pero pasaron los días y llegó la gripe. Sus jefes le indicaron, entonces, que seguiría en su lugar hasta después de las elecciones, por esa visión corta y limitada de algunos políticos que entienden que realizar ciertas modificaciones antes de una elección puede perjudicarlos. Lo cierto es que Argentina afronta el pico de contagio de Gripe A con un cambio de mando en el Ministerio de Salud. ¿El elegido? Una joya proveniente de Tucumán, que allí supo dibujar los índices de mortalidad infantil al mejor estilo Guillermo Moreno.

Manzur es tucumano, tiene 40 años, está casado y tiene tres hijas. Fue viceministro de Salud en la provincia de San Luis, secretario de Salud Pública de La Matanza; ministro de Salud Pública de Tucumán, convencional constituyente en 2006 y actual vicegobernador de la provincia. Una columna publicada recientemente por el secretario de redacción del diario La Gaceta de Tucumán, Federico van Mameren, lo define como "un técnico ordenado que sigue personalmente cada tema y que escribió una página importante con la disminución del índice de mortalidad infantil. Una herida que le había dado la peor fama a Tucumán. Tiene la virtud de saber armar equipos hacia abajo de él. Pero también le da tranquilidad a sus superiores porque es obediente y sonríe ante las dificultades". Estamos a salvo: el nuevo ministro de Salud sonríe ante las dificultades.

En todo caso, el problema argentino ante esta epidemia no es Manzur, sino un gobierno que supo hilvanar todos los hechos necesarios para perder la credibilidad. Las autoridades nacionales que construyeron durante largos meses realidades insostenibles, ahora dicen que la población debe mantener la calma y que están dadas las condiciones de infraestructura y de recursos para afrontar la atención de los contagiados y las consultas médicas.

Cuando el gobierno de los Kirchner, los Scioli, los Moreno, los Kunkel, los D’Elía, los Massa, los Randazzo, los Rosso y los Prince dicen que hay "43 o 44" muertos por Gripe A y alrededor de 15.000 infectados, la lectura inmediata de los vecinos que sufren a diario sus mentiras, es la de duplicar o triplicar las cifras. Y si te informan que el gobierno compró las partidas de "Tamiflu" para repartir entre los enfermos, vos por las dudas te acercás al farmacéutico y le preguntás si no podés reservar el medicamento.

En Luján la situación es similar: un gobierno kirchnerista indica que los muertos son 4, uno de ellos confirmado por Gripe A (la joven embarazada) y que los infectados son otros 4, "dos confirmados y dos sospechosos". Y que para mejorar en la asistencia se abrirá la Terapia Intensiva dentro de un quirófano del Hospital Municipal.

La gente no quiere perder la calma, pero a veces no la ayudan.

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