Editorial: Dicen que hay una interna

El próximo domingo hay elecciones internas en el Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires. Si bien en la instancia mayor no habrá discusión porque Alberto Balestrini asumirá sin transpirar, Luján se inscribe entre los municipios que prometen lucha encarnizada entre dos de las figuras políticas preponderantes de los últimos años.
Tanto Graciela Rosso, actual intendenta, como Miguel Ángel Prince, jefe comunal durante doce años ininterrumpidos, quieren tomar las riendas del partido que hoy es la columna vertebral del proyecto político kirchnerista.

En realidad, en este punto se debe realizar la primera aclaración: Prince es el presidente actual del PJ, sólo que en uso de licencia por sus años de mandato público. Dejó esa tarea en manos del actual concejal Luis Vanin, con quien -aseguran de un lado y de otro- está peleado.

Por esa razón, en el reciente diálogo que EL CIVISMO mantuvo con la intendenta-candidata Rosso, la mandataria hizo especial hincapié en lo que considera un engaño: el slogan “Prince Vuelve”. En el mundillo interno, se sabe que Prince no vuelve al partido por su enfrentamiento con Vanin; y que para regresar al gobierno primero debe esperar la elección legislativa del año próximo y, en todo caso, probar suerte en 2011.

Rosso también asegura algo que es difícil de creer: que en la interna no están en juego los valiosos sellos partidarios o, en todo caso, que no se ponen sobre la mesa los respaldos o indiferencias que se pueden recibir desde arriba.

Por las dudas, ambas opciones comienzan a tejer los pasos a seguir en caso de sufrir una derrota. Prince seguramente no se sonrojaría si tiene que pegar un nuevo salto interno y volver a encontrar seductor los planteos partidarios de Felipe Solá. Para no perder el tren del poder, Prince se ha subido a vagones duhaldistas, menemistas, felipistas o a la lancha de Scioli,

Y Rosso, “por si pierde”, ya se adelantó a explicar que “nada cambiará en el gobierno, porque no está en juego la gobernabilidad”. Si eso es cierto, ¿por qué tanto nerviosismo sobre presuntas maniobras desestabilizadoras?

En definitiva, esto quiere decir que para unos y otros, hay vida después del 30 de noviembre.

Con todo, hay que admitir que la interna del PJ se está desarrollando en un microclima que apenas excede las paredes del Palacio Municipal. Aunque los medios de prensa le demos espacio a los entretelones de la riña, es necesario insistir en que las urgencias ciudadanas pasan por otro lado.

En la verdulería, en la ferretería, en los negocios de ropa o en la cola de los bancos, la elección de autoridades del PJ no figura dentro del temario.

En todo caso, abonando esa idea de que los vecinos transitan otros caminos de realidad, a lo sumo se escucha la pregunta de los ciudadanos que dicen “¿Qué es eso de Prince Vuelve?”. Y la respuesta sólo la puede dar el mundillo de la política municipal.

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