Editorial: Demasiado tarde para los mosquitos

Fines de abril. Con cierto atraso, el calor comienza a dar paso a las estaciones más frías del año. Ya pasó el verano y la noticia saliente vinculada con el clima fue la epidemia de dengue que el gobierno nacional –a fines de abril- se niega a aceptar. Por supuesto, el mismo relato de negación se escucha en todos los gobiernos dependientes del matrimonio K.
A fines de abril, concretamente el miércoles pasado, la intendenta Graciela Rosso convocó a una conferencia de prensa para dar a conocer los detalles de un caso de dengue "importado" que desembarcó en Luján, para informar que la persona infectada está fuera de peligro, y pedir a la comunidad que colabore con medidas de prevención.

Como dijo Rosso, "el dengue no es una enfermedad de la pobreza", sino "una enfermedad propia de climas tropicales y subtropicales". No ahondó en detalles de cómo puede expandirse en climas tropicales y subtropicales rodeados de pobreza, y cómo se distribuiría y se combatiría si el contexto fuese diferente.

Pero al margen de esa digresión, la intendenta anunció –insistimos, a fines de abril- con los fríos próximos a instalarse en la zona, que "se está conformando un acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación para destinar recursos que permitan trasladar las cubiertas de automóviles en desuso, que se destruyan y que ese material sea utilizado en otras industrias".

Para que quede claro: durante noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y gran parte de abril pasado, las cubiertas y otras chatarras propensas a albergar al mosquito del dengue estuvieron en exposición, a la espera de la conciencia de los vecinos o de alguna fumigación estatal.

"Estamos trabajando para llevar tranquilidad a la población, tanto con el sector público como con el privado. No queremos alarmar a la gente, pero sí concientizarla", dijo Rosso el jueves.

Si las cosas siguen su curso natural, pronto el dengue culminará si ciclo epidemiológico. Se habrán gastado, tarde, muy tarde, millones de pesos en campañas y fumigación, sin que ello revierta cifras espeluznantes respecto del contagio.

Y en esto la culpa no la tiene el clima tropical o subtropical. En esto los culpables son las autoridades nacionales, provinciales y municipales que siempre corren detrás de los problemas.

La conferencia de prensa que el jueves dio Rosso junto al secretario de Salud, Héctor Rufinelli, y la directora de Medicina Preventiva de la comuna, Adriana Fernández, debió brindarse en noviembre del año pasado. En ese entonces, cuando el dengue era una noticia pequeña proveniente del norte del país, la intendenta y sus colaboradores tenían el deber de ofrecer a la comunidad todos los datos sobre prevención y asistencia contra el dengue. De hecho, recién en estos días se trabaja en la difusión en los establecimientos educativos.

El jueves, si nos gobernaran con sensatez y seriedad, Rosso, Rufinelli y Fernández tendrían que haber llamado a conferencia de prensa para explicar que en épocas invernales hay que prevenir la bronquiolitis. ¿O los datos de esta enfermedad los piensan dar en septiembre?

La conferencia de prensa que el jueves dio Rosso junto al secretario de Salud, Héctor Rufinelli, y la directora de Medicina Preventiva de la comuna, Adriana Fernández, debió brindarse en noviembre del año pasado.

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