Editorial: La culpa es del otro

El tema surgió a partir de la aprobación unánime del aumento de tasas y se sostiene con fuerza por los preliminares del atrasado tratamiento del proyecto de presupuesto de gasto y cálculo de recursos 2009 para la gestión municipal.
El gobierno comunal tiene aprobado en el Concejo Deliberante un plantel de empleados por un total que no debe superar 1.225 trabajadores. Pero la realidad es muy diferente, desde hace años.

Hoy la administración de Graciela Rosso admite una planta superior a los 1.700 trabajadores y pide que el Concejo Deliberante le apruebe no menos de 1.600 puestos de trabajo.

Esta semana, grabador de por medio, abundaron las explicaciones del Departamento Ejecutivo para datos tan concretos como contundentes.

El gobierno de Rosso se excusa de la situación actual al asegurar que el notable salto en la cantidad de personal de planta temporaria desde el cierre de la última administración de Miguel Prince a la actual (de 54 a 677, según datos publicados la semana pasada por EL CIVISMO), se debió, simplemente, a un blanqueo de la "planta virtual" o "ficticia" que Prince supo construir sin registro alguno. O, en todo caso, disimulada en el rubro "Servicios".

Pero esa cuenta no termina de redondear el incremento en el total de la planta de personal. Ahí vuelven a aparecer las excusas –o explicaciones- de las actuales autoridades. Afirman que hay más personal porque en las planillas figuran gran cantidad de docentes subvencionados y/o trabajadores de distintos planes sociales, de trabajo o cooperativos, que la Municipalidad debe registrar en sus libros, pero que reciben salario de Nación y/o Provincia.

Con todo, sigue resultando elevada la cantidad de personal. La directora de Recursos Humanos, Verónica Salvatto, en una nota que este medio publica hoy, indica que "el gobierno de Rosso no incrementó la planta. Las altas que se deciden están de acuerdo con las bajas. En especial, porque la planta está excedida en la cantidad que aprobó el Concejo".

Sin decirlo, la funcionaria deja entrever una decisión política. Por lo visto, nada le impide a la intendenta reemplazar un empleado que se va por otro nuevo. Pero cuando la economía pide no sólo gestos, sino acciones concretas que reduzcan el gasto, Rosso podría apelar a otra medida que tampoco nadie le impide: por cada empleado que se va, no tomar otro.

Porque lo que afirmó la secretaria de Gobierno, María Ofelia Sendes, en esa misma nota que hoy se difunde, la actual gestión sólo pasó a la legalidad o transparentó aspectos no transparentes de la anterior administración. Y no entraba en la cabeza de nadie que al poner en marcha un nuevo gobierno había que reducir la cantidad de empleados hasta el número aceptado y aprobado por el Concejo Deliberante. En síntesis: todos suman empleados, nadie resta.

Los que llegan le endilgan todas las culpas de la situación actual a los que estaban antes. Prince se cansó de culpar o en todo caso escudar sus falencias, una y mil veces, en la administración de Silverio Pedro Sallaberry. Y es una constante en los funcionarios actuales y en la propia Rosso que el dedo acusador apunte a Prince.

Mientras ellos nos explican y nos vuelven a explicar que son carmelitas descalzas administrando nuestros recursos y que los problemas son sólo una herencia, los lujanenses vemos crecer y crecer la cantidad de empleados municipales, en contraposición con el deficiente ofrecimiento de servicios adecuados, la realización de obras necesarias y, ahora, el fuerte aumento en la tasas. En ese contexto, mal que les pese, siempre la culpa será de quien está gobernando.

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