Editorial: Una cuestión de formas

Con los tapones de punta; más en tono militante que en responsable de una comuna. Así resolvió reclamar la intendenta Graciela Rosso una demora en el giro de fondos que la Cooperativa Eléctrica debe depositar en las cuentas municipales. Con ese dinero -de allí la indignación de la intendenta- planifica abonar salarios y proveedores.
La historia no es reciente. Existen hace años deudas de un lado y de otro, pero la rueda siguió girando porque los servicios no se pueden -ni deben- cortarse y porque en determinados momentos a ambas partes les conviene la relación políticamente correcta.

Pero Rosso lo dijo apenas ganó la elección y en eso no debería haber reproches: consideraba y considera que hay que cambiar la relación con la Cooperativa.

Lo que no quedó claro en ese entonces, y continúa siendo difuso en la actualidad, es el modo en que Rosso quiere que se den esos cambios. ¿Qué pretende de la Cooperativa? ¿Qué le molesta de la entidad? ¿Qué rescata como positivo de esta empresa de servicios?

Rosso no revela estas incógnitas. Sólo indica que el actual gerente de la Cooperativa "es un personero de personajes nefastos de la política local". Así fue su expresión textual.

La referencia apuntó al actual gerente, Daniel Ferrari (quien se encuentra en un congreso junto a tres delegados de la Cooperativa), al ex gerente Eduardo Sícaro y el ex intendente Miguel Prince, quienes en la actualidad cobran sueldos en el mismo organismo estatal: la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.

Quizás la intendenta tenga algún diagnóstico acertado y ciertos cambios en la relación entre la Municipalidad de Luján y la Cooperativa Eléctrica redunden en mejoras y beneficios para todos los lujanenses.

Sería saludable, en ese contexto, que especifique los cambios que evalúa como convenientes. Y no que salga a criticar, enojada, a través de un programa de radio. Que diga vagamente que "hay vecinos que se quejan de la calidad del pavimento que hace la Cooperativa", no se condice con su investidura. En todo caso, Rosso debería informar qué calles fueron realizadas sin la calidad prometida para que los vecinos tengan elementos para reclamar y confirmar si esas falencias molestaron tanto como para eyectar de su cargo al secretario de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos.

Con todo, cabe preguntarse si la gravedad de lo denunciado esta semana por la jefa comunal amerita el tratamiento que Rosso eligió darle.

Cuesta aceptar que salir a disparar munición pesada contra una de las entidades con mayor peso económico y servicios cruzados con el municipio, y que tiene -al menos en teoría- participación cooperativa de todos los usuarios, se realice desde una emisora de FM, en lugar de convocar a una conferencia de prensa o, en todo caso, emitiendo desde la decorativa Dirección de Prensa un detallado informe que permita a todos los medios de comunicación acceder a las decisiones y malestares del gobierno comunal.

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