Editorial: Qué bien le haría olvidarse de Prince

¿Cuál es el horizonte de la gestión de Graciela Rosso? ¿Cuál es el norte de una administración que comenzó hace menos de un año y tiene las riendas de la Comuna hasta 2011?
La inquietud brota de la información (o la falta de ella) que genera la administración comunal de la ex viceministra de Salud de la Nación y ex diputada nacional.

¿Qué hechos relevantes forjó en los últimos meses la gestión Rosso?

Un breve repaso por las noticias indica que la jefa comunal eyectó de su cargo al secretario de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos, Jorge Lara, después de meses de trabajo en los que el funcionario ni siquiera llegó a conocer el nombre de los barrios en los que tenían que solucionar inconvenientes.

Rápidamente se buscó un reemplazo. Pero poco importa el nombre, según parece. “Es una persona cercana a Julio De Vido”, es lo máximo que han informado en los últimos días los más cercanos colaboradores de la intendenta. En Prensa, directamente se enteraron a través de este medio que Rosso había desplazado a Lara.

En el Hospital Municipal “Nuestra Señora de Luján” se prometieron obras, mejoras, la puesta en marcha de la mil veces anunciada pero nunca realizada Terapia Intensiva para Adultos. Lo cierto es que la realidad dista bastante de la promesa.

A pesar de las explicaciones que brinda la secretaria de Salud, Ana Ferrarotti (página 3), el malestar en los trabajadores del establecimiento existe porque se transformó en costumbre el atraso en el pago de salarios, y también hay días en los que se carece de los elementos más básicos para la atención.

También fue noticia en los últimos días el fuerte enojo de la intendenta con la Gerencia de la Cooperativa Eléctrica. Las razones que asomaban en superficie eran los atrasos en los giros de fondos que le pertenecen a la Comuna, y que la Cooperativa recibe a través de sus boletas de cobro. Decía Rosso que al anterior intendente esos problemas nunca se le presentaban.

Pero además, acusó a la Cooperativa de presuntas estafas en obras que tiene a su cargo y sugirió la posibilidad de evaluar reemplazo en los prestadores de servicios al Estado. Eso sí, las precisiones las dejó para otra salida al aire. Dijo que tenía información de vecinos que aseguraban que el pavimento que hacía la Cooperativa no era de la calidad comprometida.

No es insano que la intendenta quiera replantear las condiciones de la relación de la Municipalidad con ciertos prestadores de servicios. Pero si quiere ir a fondo con el tema, por respeto hacia su investidura, debería decir qué calles se construyeron con baja calidad; a cuánto asciende esa presunta estafa; quiénes fueron perjudicados. Y si cree que todo se circunscribe a manejos políticos, que denuncie en detalle cada una de las maniobras. No es serio “decir que le dijeron”.

En lugar de lo recomendado, Rosso realiza algunos cambios y no los informa; toma medidas y no las da a conocer; se inventa peleas innecesarias; promete y no cumple, pensando que el tiempo borra lo que propone.

Por el bien de una gestión que recién da sus primeros pasos, no estaría mal que los asesores de la intendenta le dijeran que disponga, tal vez dentro de la partida de salud, de los recursos necesarios para dialogar con un profesional. Y que le explique las causas de esa obsesión evidentemente que le genera la figura de un político derrotado, con la tropa dispersa y desesperado por la carencia de poder, como lo es Miguel Prince. Con esa inversión mínima tal vez la gestión logre levantar la mira de su gestión y no tener un horizonte de realización tan acotado, tan cortoplacista.

Eso sí; seguramente, si accede a esta sugerencia, será después de trabajar por la prioridad del momento: la interna partidaria para volver derrotar a Prince.

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