Editorial: Una apuesta fuerte

Primero se conoció como rumor. Días después hubo una acción directa que dejó entrever lo que este medio utilizó como título en su edición del miércoles pasado: el gobierno endureció su postura con el Bingo Luján.
La clausura por un elemento de seguridad vencido o en mal estado, escondía algo. Costaba creer lo puntilloso del procedimiento comunal.

En realidad, las cartas quedaron sobre la mesa cuando este medio confirmó la verdadera intención de la gestión encabezada por Graciela Rosso. Con argumentos basados en la ludopatía el gobierno local quiere cerrar el Bingo.

Sin necesidad de intermediarios, la intendenta se lo hizo saber al gobernador Daniel Scioli en el marco de su discurso en el acto del miércoles en Carlos Keen. Los argumentos son irrefutables. Según la jefa comunal, en concreto, la presencia de la sala de la calle Mitre redundó en un beneficio económico para las arcas municipales de 600 mil pesos. “Ninguna vida puede costar 600 mil pesos”, sentenció. Las historias de quiebras personales abundan para cimentar la determinación oficial.

Minutos más tarde de su discurso, Rosso salía a apagar un incendio que todavía no se desató: “Luján tendrá gran cantidad de fuentes de empleo”, pronosticó Rosso, antes que los trabajadores del Bingo golpeen las puertas de la Casa Municipal pidiendo por su fuente laboral.

El gobernador, experto en materia de esquivar las balas de la política, sólo atinó a decir que habrá que evaluar las cuestiones legales ante una decisión semejante. Saludó y se subió al helicóptero.

Sin embargo, no todo es blanco y negro y menos si entre los protagonistas hay juego, dinero y política. La misma fuente que le confirmó a EL CIVISMO que la intendenta redactaba una nota dirigida al gobernador pidiendo el cierre de la sala de juegos, confesó que cuando el Bingo Luján permanecía cerrado por la clausura comunal, desde la Gobernación llamaron a la Intendencia local preocupados por la suerte que estaba corriendo la casa de apuestas.

No hace falta el espionaje para, al menos, intuir cuál es la postura de la Gobernación de la provincia de Buenos Aires ante el juego. Una de sus mayores inversiones de los últimos meses en materia de publicidad tiene el sello de Lotería y Casinos. Y su mensaje es tan contundente como nefasto: “Colorado el cachete”, dice la frase, para luego dar paso a la foto de una nena comiendo, con sus cachetes colorados y una ruleta que tiene la bolita blanca en número colorado. Una segunda frase completa la publicidad: “Tus apuestas=más comedores”.

El incómodo pedido de la intendenta Rosso se realizó en una semana compleja para el gobernador en materia de juego y apuestas oficiales. Scioli tiene en gateras un proyecto para modificar la regulación de los bingos y casinos en la provincia. Y Cristóbal López, empresario cercano al presidente Néstor Kirchner, quiere ampliar su distribución de máquinas tragamonedas en el territorio bonaerense.

En medio de semejante pelea, una intendenta que a los gritos y en público le pide al gobernador que cierre el bingo de su ciudad y apueste por la producción y el trabajo. Una apuesta fuerte en la que habrá que ver si Rosso termina ganando o perdiendo. Por lo pronto, en Luján, la sensación inicial es de respaldo a su intención porque –como oportunamente contó este medio en su edición del sábado pasado- el bingo y sus maquinitas están haciendo estragos en los bolsillos y la salud de cientos y cientos de lujanenses.

En medio de semejante pelea, una intendenta que a los gritos y en público le pide al gobernador que cierre el bingo de su ciudad y apueste por la producción y el trabajo.

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