Editorial: Acusó recibo

En estos días, la intendenta no saldrá a decir que acusa recibo de lo ocurrido en la interna del Partido Justicialista, y mucho menos que el triunfo de su “archienemigo” Miguel Prince, con cerca de 2.300 votos, generará cambios en su gabinete y, por ende, en su gestión.
Es imposible pensar en Graciela Rosso dando a conocer esas decisiones, esos sentimientos, esa necesidad. Pero los hechos hablan por sí solos.

Horas después de la interna del domingo pasado, el ex comisario Julio Quintela, nombrado por la jefa comunal como paladín de la Seguridad Ciudadana, hizo las valijas y partió de la gestión con rumbo desconocido. Los resultados de su trabajo constan en nuestras páginas de policiales del último año.

La lista de funcionarios con fecha de vencimiento no se termina en la “Q” de Quintela. Sería extensa y hablaría a las claras de un golpe de timón, luego de un año en el que primaron las promesas por encima de las realizaciones.

Semanas atrás se confirmó el alejamiento del secretario de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos, Jorge Lara, porque a la intendenta no le conformó su trabajo. Se presume que habría más cambios en la órbita de esa dependencia, en especial para endurecer los controles en sitios claves si –como se adelanta- el choque contra el Sindicato de Trabajadores Municipales tendrá más batallas por delante.

Además, la secretaria de Salud y Medio Ambiente, Ana Ferrarotti, emigraría hacia un despacho en el gobierno nacional. Y desde el Departamento Ejecutivo se baraja la posibilidad de “renovar” a la Dirección del Hospital municipal.

También se disponen a pelear en el Concejo Deliberante para conseguir la aprobación de una flamante Secretaría de Medio Ambiente, para jerarquizar (y financiar) a la prácticamente inactiva Dirección de Medio Ambiente actual.

Por su parte, la presentación del proyecto de presupuesto de gastos y recursos para el año 2009 es otra señal de que la interna dio un golpe en el Ejecutivo. Para un año electoral, Rosso quiere contar con nada menos que 95 millones de pesos para gastos varios.

En el inicio de este editorial se planteó la imposibilidad de observar a la intendenta Rosso exponiendo un mea culpa sobre los errores de los primeros años de gestión. Pero el ambiente que se creó en la previa a la interna del PJ, y el resultado, con los nada despreciables 2.300 votos para Prince (o contra Rosso, usted interpreta como quiere) despertaron a la jefa comunal y le generaron la ansiedad (saludable ansiedad) de mejorar su gestión.

Por lo pronto, en los alrededores de su despacho se admite que hay que modificar la comunicación con diferentes fuerzas vivas de la comunidad. “No se pueden seguir cosechando enemistades”, le confesó a este medio un funcionario de alto rango.

Saben en el gabinete de Rosso que todos los enfrentamientos del gobierno con entidades intermedias, cooperativas y demás, son potenciados y aprovechados al máximo por aquellos que quieren volver. Será la capacidad de diálogo, de construcción de consensos y de concreción de las promesas las que pueden limpiar el camino de Rosso en los próximos años. De lo contrario, seguirán apareciendo escollos.

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