Ediles siguen peleados y sin definir temas

Las esquirlas de la pelea que se registró el pasado jueves en el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba, entre los bloques afines al juecismo (Frente Cívico y Frente Progresista) y las demás fuerzas, todavía siguen generando problemas.

Las bancadas del Movimiento de Acción Vecinal, UCR, PJ y Social por Córdoba (giacoministas), que la semana anterior coincidieron en retirarse del recinto y dejar sin quórum la sesión frente a la negativa del Frente Cívico a tratar un repudio al líder de esa fuerza, Luis Juez, ayer optaron por no asistir a la reunión de labor parlamentaria, donde se acuerda la agenda del cuerpo.

Esos bloques –y particularmente la UCR– le enrostran al viceintendente, Carlos Vicente, no hacer cumplir los acuerdos previos a la sesión pasada y haber permitido que el Frente Cívico abortara la discusión de proyectos alusivos a las sospechas que lanzó Juez sobre supuesta corrupción en el Concejo, en el marco del debate por el aumento del cospel. Más aún: le reclamaron por nota a Vicente un pedido público de disculpas, que el viceintendente no está dispuesto a realizar.

"Vamos a seguir yendo a las sesiones y a comisiones, pero no a labor, porque lo que allí se acuerda, después no se cumple. La autoridad del Concejo ha devaluado ese espacio de negociación entre los bloques políticos y le ha quitado toda credibilidad", señaló Marcelo Cossar (UCR).

En estas condiciones, el temario de la sesión de hoy se definirá sobre la marcha, en el propio recinto, donde cada bloque podrá pedir las preferencias que desee para intentar analizar una iniciativa, y ver luego si cosecha el apoyo necesario de otras fuerzas para lograrlo.

Por el lado de la UCR, se descuenta que pedirá preferencia para insistir con su proyecto de repudio a Juez, que quedó sin tratarse la semana pasada, aunque tomó estado parlamentario. Si el radicalismo pretende llevar esa discusión al recinto en dos semanas, le alcanzaría con 16 votos; en cambio, si quiere tratarla el próximo jueves, necesitaría 21 voluntades.

Si bien el Concejo puede funcionar normalmente sin reuniones de labor parlamentaria, ese es el ámbito natural de negociación política para darle previsibilidad a cada sesión, sobre todo cuando la representación legislativa está fragmentada en tantos bloques, como ocurre actualmente.

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