Ediles denigran al HCD de 25 de Mayo

En tiempo de descuento para la renovación del cuerpo, cabe esperar la nueva conformación tome el ejemplo de la laboriosidad de muchos de los actuales ediles, y no repita las lamentables escenas de irrespetuosidad acontecidas en los últimos tiempos.
Más de siete horas de sesión, desmenuzadas permiten afirmar que más de tres estuvieron de más y constituyeron, lamentablemente, un nuevo testimonio de la crisis que sobrelleva el Concejo Deliberante de 25 de Mayo, que con discusiones estériles e improperios injustificados tira por la borda el trabajo que realiza el Cuerpo, principalmente en las diferentes comisiones que aborda los temas y emite dictámenes, los que muchas veces son remendados o desechados en las reuniones generales.

Una nota del docente Bernardo Mena que la Comisión de Cultura y Educación, y Reglamento decidieron pasar al archivo, en el recinto trasuntó en más de noventa minutos para decidir, simplemente, pedir al Intendente que "intente nuevamente convocar a la conformación del Consejo Consultivo", que deben integrar instituciones para servir de apoyo al Consejo de Promoción de los Derechos del Niño y los Adolescentes que, coincidieron todos, trabajan muy bien.

Planteado por oficialistas y opositores que despejaron las dudas en reunión de trabajo con la secretaria de Desarrollo Social, Silvina Lavítola, y la abogada Julieta Masagué –integrante del Consejo–, Gloria Argañaraz mocionó enviar una resolución al Ejecutivo para solicitar que intente concretarse el órgano consultivo, fracasado el intento de hacerlo oportunamente.

Enviar al archivo la nota y hacer una resolución no era, por Reglamento Interno, la salida. Todo se hubiese solucionado remitiendo otra vez el expediente a comisión y redactando un proyecto, como finalmente ocurrió. Para llegar a tamaña solución, hubo libre debate e incluso un cuarto intermedio. "Queda claro que el libre debate, del que he estado en contra, no sirve para nada", sentenció Mario Montecchia.

En verdad, es una herramienta útil, pero bien utilizada. Y el HCD de 25 de Mayo, quedó graficado ayer de madrugada una vez más, carece de síntesis, no logra consensos en cuestiones simples y suele terminar en llamativas confusiones de procedimiento.

Aquellos que se mostraron absortos por el desarrollo de la sesión al seguirla por televisión o radio, seguramente luego han sido embargados por un sentimiento de desilusión y hasta impotencia dado el tenor del debate que implicó una nota de Mario Nuñez por las declaraciones de Nicolás Lasa en La Mañana, en donde aseguraba que fallaba en su rol de presidente por "su desconocimiento de la Ley Orgánica de las Municipalidades y el Reglamento Interno".

En la sesión, se aludió a que el edil de Unión Pro con sus dichos desprestigió al cuerpo, no a Nuñez. Se defendió ratificando sus palabras pero enfatizando que tenía "gran respeto por la persona de Nuñez", a quien consideró "el mal menor" para ejercer la presidencia.

Esa aseveración gestó que Montecchia lo tildara de soberbio, por ponerse en términos de capacidad por encima del resto de los concejales, y en el mismo sentido se expresaron los oficialistas Héctor Ambrosino, Mónica Ruiz, Susana Ferrari, José María Pezzato y Ernesto Ibarra, respondiendo además a las declaraciones de Lasa respecto a que ha sido "siempre atacado" por el cuerpo.

Fue sin duda el secretario legislativo, Ernesto Ibarra, el que -al igual que Roberto Freccero- puso paños fríos por su tono respetuoso: "Me comprometo a corregir mis errores y lo mismo debemos hacer todos para terminar con las agresiones de aquí en adelante y trabajar juntos". Fue autocrítico en que el oficialismo, defendiendo posturas a veces equivocadas, y la oposición, mostrándose en contra también a veces en forma errada, no contribuyen a dar soluciones a la comunidad.

El expediente, que por el dictamen de la Comisión de Reglamento hasta preveía sanciones a Lasa -de hecho Montecchia pidió una amonestación-, terminó pasando al archivo porque Mario Nuñez perdonó las expresiones de Lasa, aún cuando dijo que reconocía el respeto a su persona pero no coincidía en los cuestionamientos a su cargo.

En medio hubo innecesarios gestos de mutua reprobación entre pares, palabras cargadas de ironía y hasta reproducción de insultos más propios de un simpatizante exaltado en un estadio de fútbol que de un concejal.

Hubo en la maratónica sesión iniciada la noche del martes y finalizada la madrugada de ayer, temas de verdadero interés comunitario. Empero, quedaron ensombrecidos por nuevas muestras de rencor, soberbia e intolerancia del grueso de los ediles. Al menos, algunos tuvieron la valentía de admitir que daba "vergüenza" lo acontecido.

Ojalá los cruces verbales de ayer y los diálogos próximos entre pares, ayuden a superar las barreras de la discordia. Aún así, mal que pese a todos y pese al obrar correcto de algunos, el Deliberativo está siendo desprestigiado por groserías y hasta insolencias.

A menos de dos meses de la renovación del cuerpo, cabe esperar la nueva conformación tome el ejemplo de la laboriosidad de muchos de los actuales ediles, y no repita las lamentables escenas de irrespetuosidad que en los últimos tiempos en 25 de Mayo han denigrado el sublime valor que tiene el Concejo Deliberante como fundamental órgano de la democracia.

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