De los 300 edificios en construcción admiten que sólo 80 siguen en obra

Algunos fueron terminados, pero otros se frenaron por la incertidumbre económica. Además, advierten que muchos proyectos aprobados fueron postergados ante la crisis. No hay nuevos inicios.
El boom de la edificación se terminó. Al menos por ahora. La retracción del sector agropecuario, principal abastecedor de divisas de la industria de la construcción local, muestra su impacto en el corte de la cadena de obras. Las que se terminan, no son reemplazadas por nuevos proyectos. Y entonces invariablemente cada vez hay menor actividad en el sector.

Es que apenas superada la crisis de 2001 se iniciaron unas 300 obras de propiedades horizontales en la ciudad de la mano de la gran liquidez que ganó la plaza tras el alza en los cereales y las buenas y sucesivas cosechas.

Pero el enfrentamiento del Gobierno nacional con el campo a comienzos del año pasado, sumado a la crisis financiera internacional que se agregó después, la caída del valor de los commodities y la actual sequía llevaron a los inversores agropecuarios a tomar otra actitud. Hoy, predomina la cautela y no hay casi margen para arriesgar dinero por lo confuso del horizonte.

Esto generó por un lado un freno en la marcha de muchas obras, cuando no la paralización total. Por otro lado, las que se fueron terminando, no se renovaron y entonces el número de edificios en marcha hoy es apenas de 80.

Junto con esto, la caída en la mano de obra ocupada se resintió rápidamente. Las empresas nucleadas en la Cámara de la Construcción admiten que han despedido en los últimos meses a unos 400 trabajadores por falta de proyectos.

Proyectos demorados

“Sí, los datos que tenemos hablan de una fuerte disminución de la actividad.

Principalmente estamos notando que hay muchos proyectos aprobados que no se comienzan por la sensación de incertidumbre y también una modificación en los plazos de las obras”, destacó Antonio Madeddu, presidente de la Cámara de la Construcción local.

El empresario explicó que algunas obras comenzaron a demorar los términos previstos originalmente por la menor disponibilidad de recursos para avanzar en las tareas.

-¿Es posible que haya casos en los que también se resuelve modificar la calidad del proyecto original?, le preguntó PUNTAL

-Es posible, como en todas las actividades hay de todo. Digamos que no escapamos a la general de la ley. Madeddu, sin embargo, cargó contra aquellas obras que no se sabe a quién pertenecen y que de acuerdo a una estimación de la cámara empresaria, involucrarían a la mitad de las construcciones. “Hay varias que ni siquiera cuentan con los carteles de obra y pertenecen a inversores que así como en un momento fueron atraídos por la rentabilidad del sector, hoy pueden tomar otro rumbo y dejar todo. Ahí no hay un compromiso fuerte con lo que se hace como ocurre con las empresas locales cuyos propietarios caminan a diario por las calles de la ciudad”, señaló el dirigente.

Las empresas de la construcción vaticinan un año complicado con una fuerte caída de la actividad fruto del comportamiento de los productores agropecuarios. Es que el freno en la comercialización de granos, acompañado por la proliferación de silobolsas en los campos, quitó dinero del mercado inmobiliario. Hoy, no sólo las obras se pararon, sino que las inmobiliarias observan un marcado deterioro de la compra y venta de propiedades.

Por último, esa desaceleración de los mercados terminó impactando también en los valores: el ascenso constante de los precios de venta de los inmuebles tuvo un notorio freno, que en algunos casos se transformó en caída. Por eso el mercado inmobiliario no tendrá en 2009 el ritmo de los últimos cinco años, principalmente porque los inversores perdieron la confianza y el sector ya no tiene la atractiva rentabilidad que supo mostrar.

Comentá la nota