"La edad y las batallas me dieron un escudo".

INDEPENDIENTE: El volante marca las pautas para salir de perdedores, pide el compromiso de todos y se banca que le traigan competencia.
El tipo pone el pecho. No se rasca la piel de referente, sino que la hace cáscara para defenderse. Así, los huevazos duelen, pero un poco menos. Y, aunque molesta (y a quién no), se relativiza la búsqueda de competencia en su puesto actual que encaró la dirigencia. Como alguna vez le sucedió al Tolo Gallego en River, a Lucas Pusineri le quieren traer números cinco. Que vengan los Medel, los Bolatti o los que quieran: San Lucas no dejará de dar batalla. A su manera, con sus armas, con el resto que tiene un jugador de 32 años que busca, como meta principal, honrar la historia de una camiseta que se vio machucada con un 18° puesto.

-En este momento del equipo, ¿hay que esperar más de los Rolfi y los Pusineri y los Tuzzio?

-De todos hay que esperar. Somos 34 peleando a diario contra la pretemporada. Es el plantel el que tiene que tirar para el mismo lado. Sí hay más responsabilidades de algunos jugadores. Pero es el grupo entero el que debe mirar hacia adelante.

-Pero no les vas a pedir a Churín o a Vittor que salgan a dar la cara.

-No, seguro. La edad y las batallas, algunas ganadas y otras perdidas, me dieron un escudo a la hora de enfrentar campeonatos difíciles o partidos trascendentes. No es lo mismo un jugador de 32 años que uno de 20, que recién está aprendiendo a ser profesional. Pero a la hora del esfuerzo, dentro del campo y en los entrenamientos, la exigencia es pareja.

-¿Las normas de convivencia fueron una salida para arrancar de cero?

-Cada cuerpo técnico tiene su manera de poner orden y disciplina. Pero eso no quiere decir que lleguen los resultados. Por convivencia, todos nos debemos comportar de la mejor manera, pero sin irnos a los extremos. Sí tener orden para entendernos mejor. En un grupo, sea de fútbol, de oficinistas o de una farmacia con 20 empleados, cada uno pone su forma de trabajar. Pero eso no quiere decir que te vaya mejor o peor.

-¿Entre los chicos de ahora hay menos tendencia a respetar las normas que en tu época de pibe?

-Y... Puede ser. Pero los chicos de ahora, por lo menos acá en Independiente, son muy educados.

-Son educados porque respetan a los viejos como vos...

-Los tengo marcados, je.

-¿Y ves a los chicos con el hambre que tenías vos?

-Cuando debuté en Almagro, en un partido tenía muchísimas obligaciones... Pero la principal era que debía hacer goles para progresar. Eso me llevó a pasar a San Lorenzo. Tuve que ponerme las pilas y hacerme un lugar compitiendo con el Mono Romero, Fabio Costas, Carlitos López, gente muy respetada en la B Nacional. Un joven debe tener inquietud. El Kun Agüero, con 17 años demostró ser diferente...

-Por eso Agüero fue vendido en 30 palos verdes.

-Agüero hay uno solo, está bien. Pero en Boca sumaron mucho Noir, Mouche, Gaitán... Es lo que yo también pretendo de los chicos de acá. Que traten de explotar, de progresar, de hacer goles, que ganen los partidos, que traten de salvar a su familia por el fútbol. No me gustan los jugadores, algunos que los tuve como compañeros, que estuvieron con grandes técnicos como el Flaco Menotti y hoy están en una segunda categoría. No supieron aprovechar el momento. Por eso siempre les aconsejo que traten de rendir como grandes.

-¿Y pueden hacerlo?

-Obvio. Por algo están en la Primera de Independiente. Gabbarini tuvo su chance y la demostró. Que todo el mundo rinda jerarquiza el grupo. Si no, repetiremos en el final del 2008...

-Se insiste. ¿Qué les pasó en ese semestre?

-Un montón de cosas... No pudimos confirmar como grupo el buen inicio que tuvimos en aquel partido con Estudiantes. Tenemos mucho por cambiar de lo hecho en el pasado para que las cosas salgan bien. River salió campeón y último en 180 días.

-Pero salió campeón...

-Pero hoy sólo vale el último partido. Ya no tenés colchón. La memoria ha quedado en un segundo plano. Jugás diez partidos bien y mal los dos últimos, y te crucifican. Hoy sólo sirve ser parejito y regular.

-¿Cuándo Olé va a volver a hacer la revista de Independiente campeón?

-Ojalá que pronto. Está a la vista que las cosas no se han hecho de la mejor manera. Y ahora hay que tratar de apuntar a ejemplos. A Lanús, Estudiantes. Ellos, más allá de que puedan tener baches y no salir campeones todos los años, tienen planteles competitivos para no caer en pozos de cinco partidos sin ganar. Hay que imitar su estructura. Si estás sólido, podés soportar un cimbronazo.

-¿No se habían dado cuenta entonces de que se habían gastado 10 palos verdes en refuerzos?

-No pasó por eso. El semestre pasado no nos entendimos como queríamos. Si ves individualmente a cada jugador de Independiente, tenés que pelear el campeonato. Y tampoco creo que haya habido problemas físicos: todo pasó por lo emocional.

-Borghi dijo que te iba a retirar y Pepé te quiere traer competencia. ¿Le das pelea a cualquiera?

-No tengo problemas. Que traigan lo que traigan, que tiren lo que tiren. Primero, creo en mí, que es lo que me llevó a jugar en tres grandes. Algo tengo que tener, evidentemente. Sé que la voy a tener que pelear más que lo normal, por lo que hicimos el último torneo. Siempre la peleé. Y hasta ahora me fue bastante bien.

-Entonces te bancás jugar 25 minutos pero en un equipo fuerte.

-Exacto. Siempre tuve la postura de sumar. Y así mal no me fue.

-A los 32, ¿empezás a pispear el retiro?

-No lo pienso aún. Tengo muchos objetivos. Salvo que ocurra algo físico... Me toco el huevo izquierdo. Pero estoy con pilas, haciendo la pretemporada de un pibe de 18 años...

-Con las normas de convivencia, ¿estás cerca de Pepé o de los pibes?

-En el medio.

-Por la edad decíamos...

-Por eso, estoy en el medio. Pienso como jugador.

-¿Y del Consejo de Fútbol?

-Nooooo. Ustedes me quieren retirar... Pero todavía soy jugador, le guste a quien le guste.

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