Ecos en la prensa nacional por demoras en la obra de la autopista

El diario La Nación publicó en su edición del domingo pasado un informe sobre el estado de la autopista Pilar-Pergamino, haciendo eje en que se cobra peaje por sólo 20 kilómetros de carretera y que las obras desde hace varios meses se encuentran paradas.
A continuación, por ser este tema de real importancia para la comunidad pergaminense, se transcriben los principales párrafos del informe:

Las obras de la autovía que unirá Pilar con Pergamino llevan alrededor de un año de atraso. Así lo denunciaron, en diálogo con LA NACION, varios intendentes de distritos atravesados por el camino en cuestión.

La Corporación América-Helport, concesionaria de la obra, negó el retraso y la interrupción de la construcción, aunque un vocero que no quiso que se publicara su nombre, admitió dificultades "por la implicancia que tiene el aspecto financiero global". Sin embargo, el cobro de peaje sigue y esto indigna a jefes comunales y a usuarios.

El intendente de Pergamino, Héctor María Gutiérrez, integrante de la comisión que trabajó en la elaboración de los pliegos de licitación, afirmó: "La autopista ya debería haber llegado a San Antonio de Areco y lo cierto es que la obra lleva un año de demora. Han retirado las máquinas, creció el pasto. La concesionaria dice que carece de financiación y el Occovi (Organo de Control de las Concesiones Viales) no nos otorga las entrevistas que pedimos para que nos informen sobre el destino de las obras. En realidad, sí nos otorgó las entrevistas, pero las pospuso".

La opinión del jefe comunal de Capitán Sarmiento, Oscar Ostoich, fue contundente: "Dicen que la obra va a arrancar otra vez a fin de año. Ahora está totalmente parada pero, en La Arena, donde apenas empieza la autopista, cobran un peaje de 4,50 pesos. Es el peaje más caro del mundo para circular por la autopista más corta del mundo. No tiene más de 20 kilómetros y, para colmo, sin colectoras".

El Occovi no respondió las consultas de LA NACION. La Corporación América, por su parte, lo hizo mediante un comunicado titulado "Propuesta de adelantamiento de obras", en el que especifica que "se prevé la ejecución de una calzada adicional paralela a la actual, desde Pilar hasta Arrecifes y que, de esa localidad a Pergamino, se construirá una traza totalmente nueva debido a la imposibilidad de utilización de la ruta actual".

Paralelamente, promete una inversión de 800 millones de pesos "para las obras que se ejecutarán en forma simultánea de la denominada variante Pergamino (circunvalación de esa ciudad) y el tramo Capilla del Señor-San Antonio de Areco para fines de 2010".

Los intendentes destacaron la necesidad de contar con la autovía, ya que la ruta 8 es un importante corredor productivo. "La ruta es vital para agilizar el tránsito de la producción, promover el turismo y para mejorar la seguridad. Hoy se accede a la ruta en cualquier lado y les es muy fácil a los delincuentes, escapar. Con la autovía terminada se reducirá el número de accesos, lo que facilitará el monitoreo", dijo el intendente de Exaltación de la Cruz, Horacio Errazú.

El jefe comunal de Capitán Sarmiento señaló que con la autovía, además de reducir el tiempo de viaje a Buenos Aires, se evitarán accidentes.

"Rebeldía silenciosa"

Los que habitualmente circulan por la peligrosa ruta 8 no creen, como afirma la concesionaria, que la obra esté terminada en tiempo y forma, ya que no ven obreros trabajando. El intendente de Pergamino es uno de los que suele circular por ese camino. Dijo Gutiérrez: "Nuestros vecinos desconfían y se está advirtiendo una rebeldía silenciosa. Se niegan a pagar el peaje. De todas formas, no creo que sea prudente promover el no pago".

Quien se negó a pagar varias veces fue el presidente del Concejo Deliberante de Pergamino, Fernando Escobar. "La autopista tiene 180 kilómetros y se hicieron menos de 20 km. Hoy los únicos que trabajan son los que te cobran el peaje. Yo pasé tres veces y no pagué. Me preguntaron por qué y les dije que no estaban cumpliendo el contrato", contó.

Ricardo Lasca, coordinador del Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial (Conaduv), opinó: "¿Por qué no dicen que el peaje es un impuesto al tránsito? No es un pago a cuenta. Este es inconstitucional. No existen caminos alternativos libres de pago. También es injusto y discriminatorio, ya que los camiones inscriptos en la ruta, que son los que deterioran el camino, y los ómnibus de larga distancia no pagan peaje".

Caminos de América replicó: "Todos los usuarios pagan. La diferencia que existe con el transporte de pasajeros y de carga es que para esas categorías de usuarios, el Estado tiene adoptada como política general que se subsidie su peaje. Algunos camiones pagan en efectivo y otros a través del subsidio al transporte de carga".

Controvertido control

Fuertes quejas y discusiones, maniobras para seguir de largo sin pagar y una extendida sensación de abuso. La frontera entre Pilar y el interior de la provincia, o a la inversa, se llama La Arena, el controvertido peaje sobre la ruta 8, en el km 65,5 que cuesta 4,50 pesos.

Una fortaleza con cabinas y barreras en un tramo de apenas cinco kilómetros de una autopista que no existe, sin camino alternativo y que, según los usuarios y vecinos, riñe con el libre tránsito dispuesto por el artículo 14 de la Constitución nacional.

La obra de Corredor Americano, la empresa concesionaria, que uniría Pilar con la ciudad de Pergamino, permanece demorada desde hace alrededor de un año y, sin embargo, el retén con las cabinas de peajes funciona de sol a sol.

A 30 kilómetros de La Arena hay otro peaje, aunque nadie haya visto nunca una autopista por allí. Es el de Solís. Quienes quieren llegar a la ciudad de Buenos Aires deben pagar en tres peajes, dos de los cuales están ubicados en algo así como un "futuro proyecto" de autopista, aún en construcción. A juzgar por las máquinas paradas al costado de la ruta, junto a una parrilla que curiosamente se llama El Brillo, la obra hace rato que entró en un impasse .

"¿Me da su patente, por favor?" Con esta frase, entre lacónica y un poco resignada, los trabajadores de las cabinas dejan pasar a quienes se oponen al pago de un tributo sin ninguna contraprestación. Nadie sabe qué hacen luego con el número de patente, aunque, según pudo comprobar LA NACION, resulta una simple formalidad.

"Normalmente, nadie lo paga y los empleados de la cabinas ya están aburridos y te dejan pasar", dijo Nicolás Pruden, propietario de una veterinaria en el km 69, justo donde termina la obra de la autopista. "No tenés alternativa porque no hicieron la colectora", agregó Pruden.

Precisamente, la falta de un camino alternativo torna el asunto aún más polémico. Por ambos costados del retén del peaje existen sendas asfaltadas que, inmediatamente, se cortan.

Entre el peaje y Pilar hay un arroyo, La Arena, de ahí el nombre del peaje, pero no existe un puente para cruzarlo. "Es una barbaridad porque no tenemos colectora y yo tengo a mi hijo que va al colegio del otro lado: todos los días tengo que enfrentarme con el peaje", expresó Lilian López, que vive en el km 69 y debe tomar el colectivo para ir a Pilar al costado de una riesgosa ruta sin alambrado ni camino alternativo.

LA NACION intentó hablar con los responsables en el peaje, pero de inmediato remitieron la consulta al departamento de comunicaciones de la empresa concesionaria que depende de la Corporación América del Sur, cuyo socio es el empresario Eduardo Eurnekian.

Igual, las palabras de un gendarme que custodia las cabinas parecen decirlo todo: "Estamos acá por si pasa algo. Esto parece una trampa cazabobos, porque los que conocen la situación pasan de largo, pero la mayoría frena y paga".

A razón de unos cinco vehículos por cada diez segundos, según pudo observar LA NACION, el peaje representa un negocio para nada despreciable.

Comentá la nota