Economistas ven puntos a favor de la Argentina en esta crisis

Dicen que los precios agrícolas no bajaron tanto y que el consumo interno ayuda.
Para los economistas, la actual crisis no será tan grave como la del 30 aunque aún resta por ver cuántas empresas más estarán en bancarrota. En ese marco, la Argentina cuenta con algunos elementos a favor: los precios de los productos agrícolas no se depreciaron tanto como en la debacle anterior y, además, la demanda interna podrá contribuir a sostener a algunos sectores industriales, aunque sin generar efectos positivos sobre el empleo.

Esas son algunas de las conclusiones a las que llegaron el martes Rolando Astarita, Daniel Heymann y Pablo Gerchunoff durante la Conferencia Inaugural del Tercer Congreso de Economía y Gestión, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Hasta el viernes, más de cien expositores participarán de charlas. Entre los expertos convocados figuran Mario Rapoport, Tullio Chiminazzo, Alejandro Rofman, Gabriel Palma y Félix Peña.

"Esta crisis es gravísima, aunque no llegará a la gravedad de la del 30", reflexionó Astarita. "No veo que haya una tendencia a la ruptura de mercado mundial como en los 30, ni existe una presión deflacionaria de magnitud sobre los precios agrícolas", indicó.

"La actual es una crisis de pérdida de riqueza, autogenerada por el sistema", sostuvo Heymann. Y resaltó como positivo que "esta vez la baja de tasas ha sido más fuerte y se han generado políticas económicas activas". Aún así, para el economista la pregunta del millón es: "¿Cuántas empresas insolventes quedan por descubrir?, ¿cuántas más General Motors hay?". Aunque señaló que empiezan a verse signos de estabilización, concluyó que "seguiremos hablando de esto un tiempo largo".

Gerchunoff se concentró en la posición del país. Explicó que, luego de la crisis del 30, comenzó "el canto del cisne de la argentina agroexportadora". La incipiente industrialización desplegada a partir de entonces "dio abrigo a los trabajadores que ya no podían seguir en el campo. La industria generó contención para los desplazados".

"Hoy el patrón exportador de la Argentina es muy distinto al del 30, cuando lo único que se vendía al exterior eran granos y carne. Esos productos, que entonces eran el 100%, hoy son el 15%. Ahora está la soja, petróleo y productos industriales". Sin embargo, indicó que por la caída internacional de la demanda el perjuicio sería mayor para la industria exportadora que para quienes producen para el mercado interno. Si bien ese dato es positivo, el negativo es que la industria ya no demanda mano de obra intensiva, por lo que no tendrá "el mismo impacto social inclusivo que tuvo en la crisis anterior".

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