Los economistas le ponen luto al 2009, pero los consumidores no

Siete de cada diez compradores creen que la crisis será más moderada que la vivida en 2002.
Por estos días, los vendedores de los locales de Unicenter corren riesgo de tener un ataque de pánico cuando ven una tarjeta de crédito del Banco Francés. La semana pasada el shopping explotó con una promoción de descuentos del 20% con el dinero plástico de esa entidad. "El miércoles nos quedamos hasta las 2 de la mañana trabajando, no podíamos más", contaba el viernes la vendedora de una casa de artículos para bebés, "la verdad es que no sé de dónde saca la plata la gente".

No parece una escena propia de una economía que pasó de crecer el 8% al 2%, como sostiene el consenso de economistas más optimistas para 2009. "La realidad es que los consumidores hoy por hoy son mucho menos dramáticos que los analistas", dice Lila Guerrero, directora de Kitelab, una consultora que realizó un estudio sobre el impacto de la crisis en la psicología de los compradores. Y agrega: "Un 70% está seguro que lo que se viene será mucho más moderado que lo vivido en 2002".

Guerrero cree que el "bajón" en las expectativas de consumo se produjo en la primera mitad del año, con la pelea con el campo, pero la crisis internacional trajo poco "pesimismo agregado" entre los compradores. Al contrario que en 2002, el hecho de que el impacto venga de afuera hace que los consumidores locales no se vean heridos en su narcisismo. "Hace siete años, estaba claro que éramos los culpables de la crisis; y ahora en cambio la percepción en la mayoría de la gente -y especialmente en la clase media-baja, que apoya más al Gobierno- es que el embate viene del exterior".

El estudio de Kitelab, basado en una muestra de 600 casos, revela que así como hay una memoria reciente de la crisis de 2001-2002, que hace que las estrategias de compra se adapten rápidamente a un escenario más austero, también está muy presente la recuperación posterior. "En 2001, especialmente en la clase media, la sensación era de agobio, de salto al vacío; hoy predomina más la idea de un año de ajustarse los cinturones, con una recesión que se va a terminar probablemente en 2010", dice la consultora.

Aunque la mayor parte de los economistas tienen una visión muy negativa sobre lo que se viene, hay quienes piensan que se está sobreactuando la crisis. "El escenario negro está más presente en las expectativas y en los discursos que en la realidad", marca Bernardo Kosacoff, director de la Cepal Argentina. Kosacoff explica que hoy la micro está en buena medida saneada, con poca morosidad y una cadena de pagos que -salvo excepciones- no está rota, lo cual constituye una buena base para enfrentar menores ventas en 2009. Miguel Bein es otro de los que apuestan por una "recesión normal" para el año que viene, sin la implosión que acostumbra a asomarse cada cada entre siete y diez años en la economía argentina.

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