Los economistas dudan de la "billetera keynesiana" de 2009

La baja de recursos por la desaceleración y la caída de la soja sería mayor que lo que ingrese por AFJP.
Durante la Segunda Guerra Mundial le preguntaron a John Maynard Keynes qué opinaba del bloqueo de EE.UU. a la Argentina, que apoyaba a las potencias del Eje. Keynes, por entonces funcionario británico, apeló a la ironía inglesa: dijo que creía que su país no iba a aprobar la medida porque era muy dependiente del bife argentino.

¿Qué diría hoy el padre de la macroeconomía moderna del plan de obras públicas de 71.000 millones de pesos que Cristina Kirchner detallará el 15 de diciembre? Difícil saberlo. Pero lo cierto es que la medida ya disparó un debate entre los analistas locales, que discuten si la Argentina tendrá billetera suficiente en 2009 para un plan de estímulo a la economía como los que se están anunciando en EE.UU, China y otros países.

"EE.UU tiene recursos porque el mundo lo sigue financiando a tasa cero, comprando bonos del Tesoro; China cuenta con reservas de sobra y otros países, como Chile, crearon un fondo anticíclico en épocas de vacas gordas", saca cuenta Bernardo Kosacoff, director de la Cepal, "en la Argentina, el panorama no está tan claro".

Para Fernando Navajas, economista jefe de FIEL y profesor de la UNLP, para que el plan sea "verdaderamente reactivador" deberán priorizarse las obras de ejecución rápida, que impacten lo más pronto posible sobre el empleo. Navajas cree que, con la crisis ,a desocupación podría volver a los dos dígitos a mitad del año que viene.

"Lo que está claro es que todo deberá hacerse con fondos generados internamente; no habrá financiamiento internacional para el keynesianismo argentino", explica Ricardo Delgado, de la consultora Analytica. Si el plan se ejecuta en dos años, supondrá un esfuerzo fiscal de tres puntos del PBI por período. Es menos del 7% que implementará China, pero más por ahora que lo anunciado en países de la Eurozona.

Paradójicamente, los seguidores locales de Keynes son los más escépticos y enojados con que se tome el nombre de su teórico de cabecera en vano. Javier González Fraga, que el año pasado le dijo a Clarín que "lo único que tiene Kirchner de Keynes es la K del apellido", sostuvo la semana pasada en la convención de la UIA que para contar con recursos para estimular la economía, la Argentina deberá amigarse con el FMI en 2009. Alfonso Prat Gay, de la Coalición Cívica, cree que "es evidente que en el Gobierno no leyeron a Keynes". El ex presidente del BCRA tiene su oficina decorada con fotos del autor de la "Teoría General". Y al ex ministro de Economía Martín Lousteau tampoco le cierran las cuentas: cree que lo que perderá la Argentina en 2009 en recursos por menor recaudación debido a la desaceleración y a la baja en el precio internacional de las commodities es más que los 15.000 millones de pesos que, se estima, ingresarán el año que viene como fondeo tras la nacionalización de las AFJP.

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