Los economistas ven a la Argentina muy lejos del nuevo financiamiento.

Destacan el alivio que tendrán las reservas, pero coinciden en que será difícil acceder a más fondos.
Algo más de 2500 millones de dólares. Ese será el monto que recibirá la Argentina de los 1,1 billones de dólares que los líderes del G-20 acordaron inyectar en la economía global para sacarla de la agonía. Esa ínfima porción, que alimentará las reservas del Banco Central, es el beneficio más concreto e inmediato que dejó la reunión de Londres para la economía argentina. Si éste será el único o no, es aún una incógnita.

Diferentes economistas consultados coincidieron ayer en que el desenlace de la cumbre del G-20 fue "positivo", "muy bueno" o "lo mejor que podía esperarse". Destacaron a la vez que la inyección de fondos permitirá aliviar la escasez de dólares de la economía argentina, instalada por la sequía, la fuga de capitales y el desplome del comercio. Pero descreen de la posibilidad de que la Argentina pueda acceder a las líneas de financiamiento que se abrirán a partir del acuerdo de Londres.

Ironía del destino, el dinero llegará a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), para muchos, el gran ganador de la cumbre. Criticado por su papel en las décadas pasadas, denostado hasta el cansancio por el kirchnerismo, el Fondo será el canal a través del cual se distribuirá gran parte de la ayuda internacional. Los 2500 millones de dólares llegarán en forma automática por la ampliación de US$ 250.000 millones del capital del organismo, acordada en Londres. La cuota de la Argentina en el Fondo es de casi el 1%; le corresponde la misma porción de esos fondos.

Otros organismos multilaterales y las agencias nacionales que financian inversiones y exportaciones canalizarán los recursos que no viajen a través del Fondo. Para la Argentina, es casi lo mismo. La intervención del Indec, la deuda con los holdouts y el Club de París, la inflación y la inestable relación con los mercados de deuda alejan al país de esos fondos.

"A cualquier país que haya mantenido relaciones normales con el FMI le va a ser fácil hacerse de recursos. Que la Argentina acceda va a depender de si la Argentina hace algo para hacerse de esos fondos. Un punto no menor es el Indec", apuntó el economista Miguel Bein.

El ex presidente del Banco Central, Javier González Fraga, dijo que el acuerdo "es positivo", pero que a la Argentina "no le cambia nada".

"El Fondo sigue diciendo que la Argentina no tiene estadísticas confiables, tiene una deuda con el Club de París y no coordinó la situación de quienes quedaron fuera del canje de deuda de 2005", justificó.

Los economistas destacaron el alivio que tendrán las reservas del Central, vapuleadas desde hace meses por la fuga de capitales. En las palabras del ex secretario de Finanzas Guillermo Nielsen y actual embajador argentino en Alemania, habrá un "veranito financiero".

Pero aunque los entendidos destacaron el avance del G-20, advirtieron a la vez que sólo se trató de un primer paso. "Hoy estamos mucho mejor que ayer, aunque esto no cambia el mundo ni mucho menos ?apuntó el analista Luis Palma Cané?. No se podía esperar más de lo que se hizo."

Palma Cané destacó que se evitaron medidas proteccionistas, estimó, al igual que sus colegas, que dificílmente la Argentina podrá acceder a las líneas de financiamiento que se abrirán a partir de lo que ocurrió en Londres ?salvo, claro está, algunos cambios mediante? y sostuvo que el ciclo económico recesivo no cambia por lo acordado en la cumbre.

Bein prevé "algún rebote en la actividad", aunque inmediatamente aclara que "es muy temprano para saber si va a ser significativo".

Hubo, también, voces críticas hacia los principales líderes del planeta. Una de ellas fue la del diputado y economista de la CTA, Claudio Lozano: "El poder mundial sigue jugando con fuego y poniendo en riesgo la suerte de la humanidad. Resulta casi una macabra ironía que una de las conclusiones principales del G-20 sea darle una inyección multimillonaria a un FMI que ha sido propagador de la crisis sin que existan modificaciones drásticas en su staff, en sus reglas y en su conducción", dijo.

El nuevo escenario

"A cualquier país que haya mantenido relaciones normales con el FMI le va a ser fácil hacerse de recursos. Que la Argentina acceda va a depender de si la Argentina hace algo para hacerse de esos fondos"

MIGUEL BEIN

Director del Estudio Bein & Asociados

El Fondo sigue diciendo que la Argentina no tiene estadísticas confiables, tiene una deuda con el Club de París y no coordinó la situación de quienes quedaron afuera del canje de 2005"

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