El economista progre que atesoró amigos poderosos

El economista  progre  que atesoró amigos poderosos
Pesce, el nuevo titular del Central, es radical y reportará a Kirchner
El fantasma de la resolución 125 empezaba a inquietar el futuro del Gobierno. Miguel Pesce hablaba una tarde de otoño, en el despacho de Julio Cobos, del tibio apoyo radical que tenía el kirchnerismo. El debate terminó en una amable discusión. Fue la última vez que se vieron.

El vicepresidente volvió a tener noticias de uno de sus hombres clave sólo varios meses después. Todavía estaba en Mendoza, acosado por el revuelo del voto no positivo, mientras Néstor Kirchner ordenaba echar a todos los funcionarios que le respondían. La Concertación se desgajaba cuando sonó el teléfono. Era un colaborador: "Mirá, Julio, Miguel dice que te aprecia mucho, pero que esto no va más. Se va a quedar en el Gobierno".

Fue la última vez que supo algo de Pesce. El economista había cambiado sin estridencias su futuro político. Sin anuncios, pasó de ser un socio de Cobos a convertirse en uno de los últimos radicales amigos del Gobierno. Y, luego de la salida de Martín Redrado, será el nuevo hombre de los Kirchner en el Banco Central.

Histórico economista de la UCR, sus aliados y sus adversarios lo describen casi siempre de la misma forma: "Es un técnico, pero con mucho criterio político". La mayoría insiste en que fue ese "criterio político" el que le permitió soportar cada vendaval dirigencial desde fines de los 80. A los 47 años, Pesce acumula una larga lista de cargos públicos a lo largo de 20 años. Sus amigos lo atribuyen a sus dotes políticas y profesionales. Sus enemigos, a su "espíritu camaleónico".

Cultor del perfil bajo, Pesce empezó a militar en la UCR a los 13 años. Desde entonces estuvo en Franja Morada. Primero en el Colegio Nacional Buenos Aires, después en la UBA. Dejó la militancia para ser joven consejero económico. A los 20 años lo convocó el diputado Rubén Rabanal, entonces presidente de la Comisión de Presupuesto. Aunque ya era aliado de Federico Storani, en 1986 se convirtió en asesor personal de Raúl Baglini, uno de sus adversarios internos. Afable y entrador, Pesce sentía que podía darse algunos lujos.

Así extendió sus contactos: se convirtió en un asesor permanente del bloque radical, fue consejero de la UCR de Tierra del Fuego y trabajó para la Municipalidad de Río Grande. Dejó el Congreso sólo en 1998, cuando Fernando de la Rúa le dio un puesto como subsecretario en el gobierno porteño.

La Alianza estaba en marcha hacia el poder. Y se hizo un nuevo amigo: Aníbal Ibarra. En 2000 se convirtió en secretario de Hacienda de su gobierno porteño. Tuvo la compleja misión de evitar el default en plena crisis, renegociar la deuda internacional y sacar leyes favorables en una Legislatura difícil. Allí se ganó un mote curioso, acorde a su perfil. Se lo decían cuando se acercaba: "Ahí viene el ministro progre amigo de los mercados".

En esos años mantuvo el estilo y trabó buena relación con la oposición. Terminó sumando otro amigo: Alberto Fernández, entonces diputado porteño del PJ. El hombre que presentaría a su último jefe: Néstor Kirchner.

Otro de sus tantos amigos, Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas de Roberto Lavagna en 2002, prometió darle trabajo el día que Pesce contó que estaba cansado de las internas frepasistas. Terminó recomendándolo para ser representante del Gobierno en el Banco Central. Fernández lo aprobó de inmediato. El economista se convirtió en radical kirchnerista.

Fernández lo paseaba como aliado, mientras Pesce acumulaba relaciones. Fue ministro de Economía durante la intervención de Santiago del Estero: se hizo amigo de Aníbal Fernández, que también era ministro. Estuvo en la Sindicatura General de la Nación, trabó relación con la esposa de Julio De Vido y conoció al más importante de los radicales K: Cobos. En 2004 firmaron un convenio en Mendoza para controlar la ejecución de programas nacionales y logró entrar en su círculo íntimo gracias al reencuentro con su primer jefe, Baglini, amigo de Cobos. Unos meses después, Pesce volvió al Central. Lo nombraron vicepresidente.

"Somos independientes, pero consensuamos con el Gobierno", insistía Pesce en 2006. Desde el principio se enfrentó con Redrado. No le gustaban ni su estilo ni sus decisiones operativas. En ese tiempo empezó a tener reuniones políticas con Carlos Zannini. Los contactos con el núcleo duro del kirchnerismo se ramificaban. A la mesa de los Kirchner comenzó a llegar información privilegiada de la política monetaria. Pero él se ataja: "No tengo un trato diario con Kirchner".

Sobrevivió a la pelea con Cobos. También a la salida de Alberto Fernández. En medio de la crisis por las reservas, no dudó: "El Banco Central no es autónomo", repitió varias veces. Ahora será su nuevo presidente. En el Gobierno dicen que su nuevo amigo se llama Amado Boudou.

MIGUEL PESCE

Presidente del Banco Central

* Profesión: economista

* Edad: 47

* Origen político : UCR

* Llegó al Gobierno de la mano de Alberto Fernández, en épocas en que integraba el radicalismo K. Antes había sido secretario de Hacienda de Aníbal Ibarra en la ciudad de Buenos Aires. Sobrevivió en el Gobierno a la crisis con Julio Cobos y a la salida de Fernández. En el Banco Central siempre tuvo mala relación con Martín Redrado. Tiene buen diálogo con Carlos Zannini y con Alberto Fernández.

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