Economista de Jujuy afirmó que la mayor parte de los impuestos del país los pagan los consumidores comunes

El economista Benito Carlos Aramayo se refirió a la presión impositiva que ejerce el sistema tributario de nuestro país, manifestando que es injusto porque está basado en los consumidores, dado que la mayoría de las cargas tributarias se imponen en el consumo cotidiano de la población, y cuestionó esa estructura al compararla con lo que acontece en países desarrollados, donde los impuestos recaen con mayor peso específico sobre las ganancias de las empresas y el arriendo de la tierra.
No obstante sostuvo que para modificar la situación actual es necesario otro tipo de país, siendo inviable en las actuales circunstancias.

"Lo primero que hay que tener en cuenta – expresó el economista - es la estructura impositiva de la Republica Argentina, que está basada en el impuesto al consumo. Por eso el principal rubro de recaudación que tiene la AFIP es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), si a eso se le suma los ingresos brutos que pagan en las provincias los ciudadanos que consumen, estamos hablando de una estructura del 21% para nación, y el 2,5 % en algunas provincias, en otras hasta del 4%" explicó.

Según Aramayo esta estructura es injusta porque si la base de los impuestos es el consumo de la población y no el impuesto a la riqueza o el impuesto a la propiedad territorial, es regresiva. "Comparándonos con países, desarrollados, centrales o imperialistas, la estructura impositiva está basada en el impuesto a las ganancias, a la riqueza y a la tierra".

Por otro lado destacó que la estructura actual de la Argentina está con un alto grado de presión tributaria sobre el conjunto de las actividades, no solamente de la población que consume, sino también de la actividad productiva. "Según algunos estudios, la presión impositiva, entre 2002 y 2008, aumentó en un 50%. Teníamos un promedio del 28 % y ahora tenemos un 54% de presión impositiva sobre quienes están en blanco, y se tiene en cuenta la parte que está en negro y no paga impuestos, tenemos un 33%".

"Si uno dice que la estructura impositiva tiene una gran incidencia sobre el producto bruto interno, hablamos de lo siguiente; es el 12% del PBI, estando a la altura de Europa" adujo, al tiempo que explicó que dicha estructura se conforma por el 4,5 % de las retenciones a las exportaciones, un 2% del impuesto al cheque, un 1% es el no ajuste por inflación de los balances de las empresas, y el 4,5 % es el aumento de la actividad económica en la fase de reanimación de los últimos años".

Ante estos fundamentos aseguró que "esta es la realidad de la presión impositiva de la Argentina. Injusta porque paga más la gente que consume, y porque es al revés de lo que hacen los países desarrollados, donde la estructura está basada en las ganancias de las empresas, la renta de la tierra, y donde el consumo está gravado mínimamente".

Además, el economista se refirió a la situación de los productos de consumo concretamente. "Si tomamos lo que dicen las personas que están en el tema impuestos, lo que se llamaba la cuarta categoría, alguien que tenga un sueldo por encima del mínimo del impuesto a las ganancias, cuando consume tiene el 21% del IVA, sumado a los ingresos brutos de las provincias del 2,5%, y cuando pasa el piso del impuesto a las ganancias adiciona el 35% de sus ingresos, si a eso le suma los impuestos a otros consumos, como el combustible, el alcohol o el cigarrillo, estamos hablando de una estructura en el caso concreto de las personas del 70% aproximadamente de sus ingresos. No existe en ninguna parte del mundo un esquema de esta naturaleza".

Por ello "es mucho más gravosa la presión impositiva sobre el consumidor, que sobre las ganancias de las empresas o el sector rentístico, que cobra el arriendo de la tierra y que muy pocas veces paga en proporción a los inmensos beneficios que le reporta, por ejemplo, arrendar tierra en la pampa húmeda para sembrar soja".

Finalmente añadió que "además hay que gravar todo lo que es especulación, porque en Argentina la renta financiera tampoco paga impuestos, aquel que tiene depósitos a plazo fijos o que tiene especulación en bonos no paga impuestos. Pero esto solo se puede modificar con otro tipo de país, no en las actuales circunstancias".

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