Economista jujeño comparó el modelo económico actual con la teoría del derrame de los `90

Nuestro medio entrevistó en exclusiva al ex Secretario de Hacienda de Jujuy, Pedro Aramayo, quien se refirió al modelo económico que sostiene el país desde el año 2003 resaltando que está asociado a la "teoría del derrame", enarbolada en la década de los `90, que apunta al crecimiento económico de las empresas, que vuelquen la producción en otros sectores de la economía, pero que en este caso no obtiene los objetivos deseados dado que no es un modelo sustentable en el tiempo.
Además opinó que las medidas anunciadas por la Presidenta para la creación de empleo, constituyen más bien una política de subsidios, que no tiene un sustento en la producción económica, por lo cual se tornan frágiles.

Aramayo, sostuvo que el modelo económico actual, implementado en 2003, va atado a la producción de bienes y servicios, que debería repercutir en los demás sectores, en lo que se conoció en la década de los `90 como "teoría del derrame". El defecto yace en la sustentabilidad de dicho modelo. "El crecimiento de las empresas, que en los últimos 6 años obtuvieron utilidades, hoy no son sustentables porque el producto bruto interno ha empezado a decrecer, además se está admitiendo con las últimas medidas que se toman, que no se ha llegado a distribuir el ingreso, que es la base de la teoría del derrame, donde los que más han ganado con la política del crecimiento entreguen parte de esa utilidad".

"Hoy con las medidas que se están tomado, queda demostrado que el modelo no funcionó, dado que se está volviendo a la política de subsidios sociales, a través de la denominada creación de empleo, que es un empleo temporario, como es el caso de la construcción" explicó el ex funcionario de hacienda.

Además alegó que "desde el punto de vista de las empresas se admite que hay un decaimiento, lo cual viene del trimestre anterior, pero hoy se hace oficial, lo que implica que la aplicación de una teoría del derrame no ha dado resultado, porque además no ha expulsado personal capacitado, ni que pueda ingresar en nuevos servicios o industrias, donde el trabajo sea permanente".

Asimismo indicó que "al aplicar la base de la teoría keynesiana, se deben hacer obras públicas que produzcan efectos multiplicadores, pero que son temporarios, y a la par hay que llevar toda una programación de qué es lo que va a pasar con los demás componentes del sector económico, ya sea producción industrial, agroganadera, servicios, etc., de manera que estos modifiquen su composición y en ese ínterin puedan volver a vender en el mercado interno o externo, cosa comprobada por la posibilidad, por ejemplo, de que haya productos del campo que dentro de unos años puedan escasear en el mercado interno, algo inconcebible para Argentina".

En síntesis "no estamos aplicando una política adecuada a la circunstancias, por lo cual tampoco hay expectativas de que lo haga".

Aramayo también se refirió a los anuncios que llegan desde nación comunicando la creación de 100.000 puestos de trabajo, afirmando que "se sustentan con determinados ingresos que no son permanentes, y en el largo plazo pueden a tener una crisis. Hoy toda la política financiera se está basando en los fondos nacionalizados de la ANSES".

Por esto motivo argumentó que "antes las viviendas se construían con fondos genuinos que se recaudaban, hoy las viviendas que se anuncian van a ser financiadas por estos fondos, es un préstamo, ahora si no se recuperan esos fondos a la larga va a tener un problema".

En definitiva "no es una política de empleo, no prácticamente una política de subsidios".

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