El economista del mes: "El ajuste que hay que hacer no es tan grande"

El economista del mes: "El ajuste que hay que hacer no es tan grande"
• En la última entrega del año de la tradicional sección de El Economista del Mes, el análisis de las perspectivas estuvo a cargo del ex presidente del Banco Central Javier González Fraga. Opina que el ajuste que deberá encarar el próximo Gobierno no será tan dramático como el que se necesitó en 2001. Para el 2010 vislumbra estancamiento con más inflación.
1 ¿Cómo cree que se va a resolver la crisis mundial y cuál va a ser el derrotero del dólar?

Javier González Fraga: La crisis internacional genera todavía muchísimas dudas con respecto a la fuerza, la duración y la forma de la recuperación. Los datos más importantes que hay que tener en cuenta es que no se ha recuperado el nivel de empleo (en EE.UU.), el crédito sigue siendo escaso para las familias americanas que se han vuelto más austeras al igual que las europeas, y esto es el resultado de unos quebrantos patrimoniales que pueden estar en los 10 billones de dólares en el caso de las estadounidenses más otros 2 o 3 billones en el de las europeas. Esto va a significar un período de austeridad y ello genera muchas incertidumbres, porque va a afectar más al consumo de autos, electrónicos, textiles y servicios, y mucho menos al de alimentos. A esta austeridad como fuente de incertidumbre se le agrega un cambio en el comportamiento de los intermediarios financieros producto de las experiencias vividas y de las nuevas regulaciones. El mundo en los últimos 25 años creció a tasas excepcionales de la mano de banqueros audaces y creativos, esos ya no van a estar ni tan audaces ni tan creativos. El conjunto de todo esto me lleva a pensar que el mundo va a crecer en el futuro a tasas bajas y por períodos cortos, una suerte de W inclinada hacia arriba, y creo que ya lo estamos viviendo. A esto hay que agregar, que las pesadillas de los norteamericanos pasan por los recuerdos de la gran recesión, y las de los europeos, sobre todo de los alemanes, pasan por el recuerdo de la gran hiperinflación. Por lo tanto, creo que Estados Unidos va a privilegiar tasas bajas para asegurarse un crecimiento de la mano de un dólar débil, mientras que Europa va a privilegiar tasas altas y un euro inevitablemente más fuerte para asegurarse que controla una amenaza inflacionaria.

En este escenario, creo que vamos a tener entonces un dólar débil y unas tasas de interés prácticamente nulas durante mucho tiempo más. Esto tiene tres implicancias muy positivas para la Argentina: vamos a tener precios muy altos de los commodities agrícolas porque la austeridad no afecta a los alimentos; tasas de interés muy bajas y el mercado sumamente líquido porque no va a absorber esos 4 billones de dólares que han emitido -van a quedar dando vueltas en el mercado por muchos meses más-; y un dólar débil que lleva a que las monedas de la región se aprecien y eso va a facilitar mucho a la Argentina porque va a permitir devaluar sin devaluar -de una manera se genera un tipo de cambio competitivo frente a Brasil, frente a Chile y a otros países emergentes sin tener que devaluar su moneda-.

2 ¿Qué tan sostenible es esta situación en el largo plazo?

J.G.F: No lo es. O sea, no concibo que el dólar deje de ser moneda de reserva y dudo que en los próximos 30 años deje de serlo. Porque la transición de un EE.UU. con moneda de reserva a uno sin ella no es sencillo. EE.UU. es hoy una economía triple A por su tamaño, pero fundamentalmente porque sus enormes desequilibrios los financia fácilmente porque el mundo está ávido de mantener el dólar como reserva. Pero si esto cambiase y la política de debilidad de su moneda es permanente estamos ante una situación bastante difícil de soportar por EE.UU. y de ninguna manera sería un deterioro gradual, se iría del cielo al infierno sin escalas. Es insoportable para EE.UU. y menos para un EE.UU. donde alrededor de un Obama hay un Paul Volker y un Larry Summers, acá ninguno de los dos está ahí para llevar a EE.UU. a una situación de una economía debilitada porque no es capaz de financiar sus déficits. Creo que en algún momento de los próximos 12 meses vamos a ver un cambio en la política monetaria de EE.UU. Cuando esté confirmada la salida de la recesión vamos a ver a EE.UU. que vuelve a subir las tasas de interés y esto puede significar un cambio abrupto del escenario para la Argentina y para otros países. No lo veo en los próximos 6 meses pero no lo veo más allá de fin del año que viene. Un suave incremento en las tasas de EE.UU. va a ser visto por los mercados como un cambio de tendencia en la debilidad del dólar, y caerán los precios de los commodities y muchas monedas regionales verán la necesidad de volver a devaluar porque están ávidas por lograrlo. Está claro que Brasil tiene ganas de tener una moneda por arriba de 2 reales por dólar, que a Chile le conviene tener un peso por arriba de los 600 pesos por dólar y lo mismo para Uruguay y otros países de la región.

3 ¿Cómo juega la inflación estadounidense en este análisis?

J.G.F: No está tan baja para la recesión que han tenido. El «core inflation», sacando el impacto de los combustibles y otros, no bajó del 1,5% anual. Creo que cuando la inflación esté en el 3%, las tasas van a empezar a subir, pero previamente Obama tiene que haberse asegurado haber puesto en funcionamiento la economía; por eso está tan nervioso sobreactuando los estímulos en este momento porque quiere romper la resistencia que hay a esta cuestión y después hay un tema interesante ¿qué me llevaría a revisar el pronóstico?: que el nivel de empleo no aumente en EE.UU. y entonces habrá un conflicto entre Obama y la parte ortodoxa del Fed y esto ya se está viendo con algunas críticas a Geithner (secretario del Tesoro) acosado como el principal responsable del fracaso en el cambio de expectativas.

Esto es un tema que EE.UU. debe enfrentar y no es sencillo que se abandone el dólar como reserva porque hoy es Rusia pero mañana es China que quiera desprenderse de sus dólares y ¿dónde queda el dólar? no para en 1,60 o 1,70 euro. Me dicen el remimbi, se olvidan que es de un país comunista. Estamos frente a un problema muy serio y por eso el oro subió.

4 ¿Dónde se encuentra la Argentina?

J.G.F: Estamos con dos fuerzas tremendamente contradictorias operando contra nosotros. Una muy positiva que viene del exterior, que ya vimos produce tres impactos sumamente positivos en el corto plazo: precios muy altos de los commodities, tasas muy bajas que se traducen en ofrecimientos de financiamiento al Gobierno argentino -ya le están ofreciendo al 11%/12% a 10 años aun antes de cerrar el canje y además los países de la región aprecian sus monedas con lo cual nos facilitan la política cambiaria. Es un combo mejor que el que nunca hemos tenido. Antes tuvimos precios mejores pero no tanta liquidez y tenían que tomar al 15% de Chávez. Ahora estamos en una situación muy buena y esto se traduce en un sistema bancario muy sólido. Debo decir que Martín Redrado ha manejado con suma habilidad todo este proceso porque no entró en la confusión cuando el real fue a 2,50 -reales por dólar- y se mantuvo firme y ahora el real a 1,70 le confirma que hizo bien, porque más allá de las incertidumbres preelectorales se puso firme en mantener la política cambiaria y hoy ha logrado revertir la fuga de capitales, las tasas de interés están aterrizando en el 10% anual con la inflación que está en el 15%. Por eso lejos estamos de pensar que el Banco Central es la causa de la inflación, sino que es producto de la política de ingresos que define el Gobierno y del deterioro de las cuentas fiscales.

Tenemos entonces otra fuerza, la negativa, de un Gobierno que ha generado un deterioro fiscal que de ninguna manera está relacionado a una política anticíclica sino que es producto de una política intervencionista, de fijación de precios, de ocultar la realidad de la inflación desde 2006. Esta política autoritaria, patoteril, del ONCCA, de la Secretaría de Comercio, con una maraña de compensaciones, subsidios, y limitaciones a exportar, ha generado además del deterioro fiscal, porque estamos en más de $ 30.000 millones de subsidios, un pésimo clima de negocios. Y si faltaba algo se le pone la espectacular lupa que ha significado el conflicto con los medios (que es catalizador y potenciador del resto de los conflictos como el de campo). Las tapas de los diarios reflejan el pésimo clima de negocios pero los mercados andan muy bien porque reciben los mensajes de la liquidez internacional y la solvencia de las cuentas externas argentinas.

5 ¿Cuán sólido está el sector externo y cuán débil el fiscal?

J.G.F: Desde el punto de vista macro tenemos un escenario de unas cuentas externas bastante solventes del 2,5% del PBI de superávit en cuenta corriente, reservas que van a llegar a u$s 50.000 millones pronto, un superávit comercial récord en 2009 producto, en gran medida, de la traba a las importaciones pero no obstante ello vamos a tener más de u$s 10.000 millones de superávit comercial en 2010, o sea una situación internacional cómoda, la huida de capitales moderándose, el acceso a un financiamiento de u$s 5.000/u$s 10.000 millones en los próximos seis meses que deberían tomarlo en el primer semestre por lo señalado antes. El Gobierno debería aprovechar los próximos 6 meses para colocar u$s 10.000 millones para lo cual necesita terminar con el canje, no creo que vaya al FMI ni cierre con el Club de París porque eso tiene un costo político y no tiene demasiado sentido económico, por supuesto bajaría muchísimo la tasa, pero es un costo que a Néstor Kirchner no le importa tomar, si le pagaba el 15% a Chávez hace dos años, colocar al 11% es visto como un éxito, nadie va a estar consciente de que Uruguay paga menos del 6% o Brasil el 5%.

El sector externo está bien y los problemas vienen por el lado fiscal, donde van a estar sufriendo las provincias porque el grueso de los incrementos de la recaudación que pasan por seguridad social, las retenciones, y el impuesto al cheque no son coparticipables. Las provincias están recibiendo menos del 30% de la recaudación cuando deberían estar entre el 40% y el 45% que tradicionalmente ha tenido el país. Esto genera una situación tremendamente complicada para las provincias que es aprovechada políticamente por Kirchner por supuesto para someterlas.

Esta situación fiscal delicada nos lleva a un déficit primario en 2010 del 1% del PBI y a un déficit total de más del 3%. Los u$s 10.000 millones son los que va a precisar para pasar 2010 y parte de 2011.

Hay otras fuentes de financiamiento como el BCRA, BNA, ANSES, pero no va a tener más remedio que elegir una combinación entre reducción de subsidios o colocación de deuda. Los subsidios están hoy cerca de u$s 8.000 millones y son también una oportunidad de ajuste, pero complicada y de alto costo político. Obviamente la oposición finalmente está a favor de los aumentos de tarifas porque era inconcebible que se oponga como vimos meses atrás con la excusa de la tarifa social; tendría que solucionar este tema pero tratar que sea este Gobierno el que aumente las tarifas y no el próximo.

6 ¿Podrá aguantar el tipo de cambio en estos niveles?

J.G.F: La economía argentina está sometida a una euforia internacional que durará unos cuantos meses más y a algunos problemas serios que la van a llevar tarde o temprano a un ajuste. El día que EE.UU. empiece a subir las tasas, que el dólar rebote en el mundo, los precios de los commodities se caigan y el mercado se transforme en ilíquido, la Argentina va a tener que hacer un ajuste, qué tan grande lo sabremos cuando llegue el momento por la magnitud de las distorsiones acumuladas.

Creo que la devaluación del peso va a ser cercana a cero en los próximos meses, la inflación estará arriba del 15% porque al efecto expansivo de un sector externo con su correlato monetario se le viene un gasto público que sigue creciendo al 35% anual, la mezcla de ambas cosas (con consumo e inversión estables) da un exceso de demanda en un contexto de baja inversión, y el resultado es inflación. Los empresarios están mucho más cerca de la decisión de aumentar precios que de incorporar otro turno o invertir. Es un tema grave porque nos lleva a una mayor inflación, con devaluación cero, habrá un ritmo de apreciación cambiaria que en algún momento habrá que compensarla, cuando EE.UU. cambie su política.

La euforia o el escenario tranquilo durará mientras el dólar siga débil en el mundo, el día que esto cambie la Argentina va a tener que enfrentar todas las facturas al mismo tiempo. Esto es lo grave de haber estado acumulando todas estas distorsiones en forma innecesaria.

7 ¿Todo indicaría que vamos a un contexto como el de los 80, pero con la necesidad de un ajuste como en 2001?

J.G.F: Es un escenario de inflación con estancamiento donde crecerá un poco el consumo ayudado por el subsidio a la niñez, pero lo que deberían hacer es eliminar otros subsidios como el del gas o a los alimentos. Va a haber más gasto público y más exportaciones, pero del lado de la oferta la industria está operando a plena capacidad. Hay resistencia a aumentar el empleo porque es una inversión que en este contexto no harán los empresarios.

El ajuste al que apuntamos no es de la magnitud ni de la gravedad de 2001, lo más difícil es cómo aumentar las tarifas. En 2001 había que tocar el tipo de cambio y atropellar un montón de leyes sobre la base de la convertibilidad. Hoy no hay ninguna ley que obligue a la estabilidad de las tarifas, pero el aumento va a ser importante. Pero el incremento de las tarifas va a ser un factor de recesión y no de inflación, porque lo que hay que modificar son las tarifas residenciales que no van al índice de precios sino a la capacidad de compra de la clase media y alta que bajará el consumo de turismo, electrónicos y demás servicios.

El ajuste no lo va a hacer Cristina de Kirchner porque va a tener un costo político muy grande, sobre todo si lo hace ella con la guerra con los medios. Creo que este Gobierno va a incurrir en endeudamiento para postergar el ajuste, el mercado celebra pero la contracara es el déficit. Es una buena noticia que el Gobierno vuelve a los mercados pero la mala son los motivos por lo que lo hace. Y cuidado que esto no es Brasil emitiendo a 30 años al 5%, sino que va a ser un financiamiento caro y corto para los estándares internacionales, por eso no es motivo de alegría ni festejo.

El desafío del próximo Gobierno será evitar que el ajuste caiga sobre las clases bajas, tratar de hacerlo gradual (tarifas) y compensar el impacto sobre la clase media y alta con la generación de empleo, de inversiones y de exportaciones.

8 ¿Entonces le dejan una herencia como la de Menem a De la Rúa?

J.G.F: Kirchner tiene como objetivo demostraciones de poder para transformarse en candidato o por lo menos ser el segundo y jefe de la oposición, así logra cierta inmunidad. El próximo Gobierno no será como el de De la Rúa no sólo por los aspectos de cómo estará constituido (no será una alianza, sí de unión), sino porque la oposición le debe facilitar el gobierno (como dijo Duhalde, el PJ debe colaborar con el que gana) y la sociedad está más madura para acuerdos pero no para temas obvios de desarrollar la educación y combatir la pobreza sino acuerdos de ayudame: a modificar el gremio docente para poder mejorar la educación, a poner en caja a los gremios aeronáuticos para tener una aeronavegabilidad factible, con los problemas sindicales, a aumentar las tarifas y a decir la verdad. Acá va a haber que multiplicar las tarifas de gas por cuatro, y eso se hace con un verdadero Moncloa a firmar, de cómo la oposición ayudará al Gobierno.

Esto no es equivalente a la bomba de tiempo de la convertibilidad, de ninguna manera. De la Rúa estaba jugado de entrada por defender el uno a uno. El fue presidente gracias al uno a uno y pagó las consecuencias, sino hubiera sido Duhalde que no iba a respetar el uno a uno. Es más sencillo tocar tarifas que el tipo de cambio, leyes, contratos, etc.

Acá hay un compromiso de popularidad, pero esto es el verdadero desafío. Si la Argentina con 7 u 8 millones de votos elige a un presidente para que cambie la política de los últimos años y esa misma gente que lo vota no está decidida a entender de que no puede pagar $ 16 de gas, entonces no tendremos chances, estaremos fuera del mundo.

9 ¿Por qué la situación fiscal no es tan mala como en 2001?

J.G.F: El fisco está destruido por los $ 30.000 millones de subsidios. Pero la situación no es tan mala como en 2001. De la Rúa asume con una recaudación total del 17% del PBI, hoy es del 27%. El problema de De la Rúa era cómo aumentaba la recaudación para tener un gasto público razonable, el problema del próximo presidente es cómo elimina algunos elementos del gasto que facilita la vida de los que más tienen (por ejemplo, el 70% de los subsidios a los alimentos van a parar al 30% más rico). Acá hay cosas muy obvias bastante fáciles de hacer, el ajuste de 2001 necesariamente producía pobreza, el ajuste o mejor dicho las correcciones que debemos hacer van a afectar el bolsillo de la clase media alta.

Este Gobierno subsidió la oferta. Lo que debe hacerse es redireccionar los subsidios. Por ejemplo, habilitar la tarjeta para el transporte público, para comprar alimentos sin pagar el IVA. Entonces en lugar de $ 30.000 millones van a necesitar $ 5.000 millones (los $ 25.000 millones van a parar al bolsillo de la clase media alta). Otro ejemplo es el subsidio a la carne, principalmente a los feetlot, que hace que el lomo cueste $ 30 y no $ 60 como en el Uruguay donde el asado es más barato que aquí. Hay que eliminar con inteligencia los subsidios.

10 ¿La transición política no será nada sencilla?

J.G.F: Kirchner infunde más temor que respeto. Pero cuando surjan señales de declinación del poder tendrá más problemas. Ahora hace gestos de poder pero no logra consenso. La transición política será muy compleja donde va a jugar muy a favor del clima de negocios el cambio de Gobierno, es más, hoy se invierte algo pensando en 2011 o como dicen los brasileños que vienen a comprar pensando a precios de que Kirchner no está.

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