La economía de los que no viven de la limosna

La Legislatura les dará respaldo en Río Negro. Son aquellos que producen desde la misma familia.
En octubre, la Legislatura rionegrina transformará en Ley el proyecto de Economía Social presentado en el marco de la iniciativa popular. Asesores de las entidades que participaron de la presentación y de los bloques legislativos trabajan en la redacción de la última etapa y se ha propuesto que en la última sesión del mes próximo sea analizada en el recinto.

Esta propuesta fue elevada con el aval de 13.000 rionegrinos, cuyas firmas debidamente certificadas corroboran que son electores habilitados para votar en la provincia, tal como lo exige la normativa de la Iniciativa Popular. Esta vía puede ser utilizada por cualquier ciudadano o con el aval del tres por ciento del padrón electoral de la provincia, como en este caso.

Por esta última vía, ésta es la primera que se presenta en Río Negro.

Esta iniciativa le pide a la Legislatura provincial que legisle sobre la economía social o mercados artesanales.

En estos casos la Legislatura está obligada a legislar en esta materia y tiene un plazo de un año, una vez que el proyecto toma estado parlamentario y el Ejecutivo no la puede vetar.

Jorge Muñoz, en representación de la cátedra libre Jaime De Nevares de la Universidad Nacional del Comahue dedicada a la formación política, sobre todo de los jóvenes, y de la Clínica de Migraciones y Derechos Humanos, trabaja desde que comenzó la recolección de firmas.

Según explicó, esta segunda entidad se sumó en esta última etapa "porque es cuando hay que empezar a identificar qué es trabajo artesanal, cuáles son las actividades productivas que serán consideradas como tal y protegidas por esta ley". En este aspecto sostuvo que aparecen dos iniciativas importantes que son acompañadas por esta Clínica de Migraciones y Derechos Humanos que son la horticultura y la producción de ladrillo. La primera sostuvo que era escasamente practicada pero con la aparición de trabajadores bolivianos que "han hecho aparecer verdura por todos lados y aún así el crecimiento en los últimos años no alcanza a cubrir el 3% de nuestro consumo interno, así que falta mucho por desarrollar".

Muñoz destacó que esto es producción familiar y por lo tanto artesanal que además viene de la mano de una corriente migratoria, razones por las cuales se acompaña desde la Clínica. Agregó que en una situación similar se encuentra la producción ladrillera muy importante en Río Negro, también artesanales originadas en los senos familiares y de las áreas rurales.

Muñoz explicó que este proyecto de Ley tiene el doble valor de ser una iniciativa popular como mecanismo de participación ciudadana que la genera, "lo que no es mérito de ningún ciudadano ni de un legislador, bloque o gestión sino de 13.000 ciudadanos que presentaron la propuesta y el otro mérito es la economía social".

En este aspecto subrayó que existen miles de seres humanos que trabajan, que no son limosneros ni mendigos profesionales. "No viven del subsidio del desocupado no piden en desarrollo social municipal, provincial ni nacional sino que son personas que se las rebuscó para salir dignamente y autogestionariamente de la crisis. Ha generado su propio puesto de empleo y esto el Estado lo tiene que reconocer, fomentar y proteger". Aclaró que contrariamente a pedir un beneficio en torno al pago de impuestos y demás -que está en el imaginario de los legisladores y en general de la ciudadanía- estos productores lo que necesitan es que se los reconozca como actividad productiva, como trabajo genuino y que "no se les castigue, es decir, que no se les aplique más impuestos de los que ya pagan porque también existe esa mentalidad de Estado recaudador y cuando busca formalizar alguna actividad lo hace aplicando más impuestos".

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