"La economía es un serio problema y el Gobierno no lo ve"

Distante. Alejado del Gobierno, el ex jefe de Gabinete se muestra crítico de las últimas decisiones tomadas y que consideró "desacertadas" como la Ley de Medios.
Por Rafael Ledesma - mesa@elliberal.com.ar

El ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fue uno de los principales voceros del gobierno kirchnerista y cerebro del armado de la concertación que llevó a Cristina Fernández y a Julio Cobos al poder, pero hoy mantiene una visión "distinta" a la oficial en cuestiones centrales. Crítico pero con un tono reflexivo, durante una extensa charla concedida ayer a EL LIBERAL, advirtió sobre las medidas "desacertadas" que viene tomando la Casa Rosada y sobre el principal problema que advierte en el país: el económico, que genera un incremento de la desocupación.

Su salida del Gobierno se produjo tras la caída de la resolución 125 en el Senado, con el voto "no positivo" de Cobos al proyecto oficial. Desde entonces se fue alejando poco a poco del oficialismo, más aún a partir de su opinión dispar en temas como la Ley de Medios. También le achacó que no escucha a quienes piensan distinto y que por eso comenzó un fenómeno de alejamiento de muchos dirigentes.

¿Este clima de conflictividad del Gobierno enfrentado con la Iglesia, con el campo, con los medios, adónde puede conducir, representa riesgo?

- Hay decisiones del Gobierno que indefectiblemente suponen una confrontación de intereses, porque son situaciones que se alteran y por lo tanto se debe esperar algún tipo de confrontación. Pero me parece innecesario que los ánimos se crispen de un modo exagerado. Por ejemplo ¿por qué una Ley de Medios que mucha gente vinculada a la democracia desde hace tantos años viene pidiendo, repentinamente genera tanta rispidez social y tanto conflicto? Ese debate se puede dar sin necesidad de que la rispidez exista. Nunca es bueno que la vida de una sociedad transcurra con tanto nivel de crispación.

-Usted formó parte, ¿este Gobierno es de escuchar a quienes opinan distinto?

-Hubo una etapa donde tuvo enorme facilidad para escuchar a la gente, fue la etapa donde más se abrió el Gobierno, convocó a sectores distintos que inicialmente estábamos allí. Luego hubo una etapa que coincide con el fin del conflicto del campo, donde el Gobierno ya tuvo muchísimas dificultades para escuchar a la gente. Allí se encerró y le costó mucho y le sigue costando escuchar opiniones distintas y eso le está haciendo mucho daño, perdiendo un nivel de adhesión social que antes tenía.

-¿Ésta es una razón para que el kirchnerismo haya perdido muchos dirigentes?

-Hay que preguntarse por qué pasó esto y ésta puede ser una razón, pero habrá que preguntarse por qué tantos dirigentes que -como en mi caso- intentan plantear una visión distinta y reflexionar sobre situaciones o decisiones que se han tomado y que han servido de poco, encuentran tanto rechazo o reacción cuando bien podría evitarse eso.

-¿Cuáles cree que son las cuestiones urgentes que tiene que resolver el Gobierno?

-Hay un problema muy serio en la Argentina que es la economía y que se expresa en algunos datos. Por ejemplo, me parece que la Argentina tiene objetivamente una caída de la actividad industrial que ya lleva varios meses, un proceso recesivo del que todavía no se ha salido. Tiene dificultades para poner sus exportaciones en el mundo, y por eso también han caído las exportaciones y cuando éstas caen, la productividad cae y los problemas de empleo aparecen. Por eso aumentó el desempleo y aumentó el subempleo y el trabajo informal que durante siete años el trabajo informal vino mejorando y ahora ha empeorado. Son temas que necesariamente deben ser atendidos porque eso supone un riesgo de conflictividad social que hay que prestar atención y me parece que están dedicándole demasiado tiempo a leyes como la Ley de Medios y desatendiendo temas tan importantes como el que estaba hablando.

-Se advierte una influencia del Dr. Néstor Kirchner en las decisiones dentro del Gobierno, ¿Esto no provoca un desgaste de la figura de la Presidenta?

-Creo que Kirchner es –objetivamente- una referencia innegable de la política argentina, y muchas cosas transcurren a partir de lo que Kirchner hace o deja de hacer o dice o deja de decir. Siempre digo que el problema central que tiene el Gobierno no es que Kirchner opine, sino las decisiones que toma el Gobierno. Hubo un tiempo en que las decisiones se tomaban del mismo modo, pero como eran acertadas, la gente no se preocupaba si la decisión era el resultado del parecer de Cristina o de Kirchner. Ahora lo que preocupa es que las decisiones no parecen acertadas y como es así, tendríamos que ver cómo se puede superar eso que es el problema real.

-¿Cuáles son esas decisiones desacertadas?

-Ha habido varias, dos que se han tomado y que contaban con alto nivel de consenso social han sido merecedoras de muchos reproches, aún cuando la gente inicialmente pudiera estar de acuerdo: la estatización de los fondos de previsión y la Ley de Medios. El Gobierno tampoco advirtió cabalmente la trascendencia que tenía la crisis mundial y el modo en que impactó en la Argentina y se demoró mucho en asumir el problema. Allí hay una serie de decisiones que no han sido felices.

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