La economía aún resiste al impacto de la crisis mundial.

Si bien sufrió un freno, su crecimiento sostenido fortalece al oficialismo.
Un quinquenio de crecimiento sostenido de la producción y del ingreso familiar dejó un escenario económico para las elecciones uruguayas que es muy favorable para el oficialismo. El impacto de la crisis internacional amenazó con cambiar drásticamente la escenografía para los comicios, pero si bien cortó un largo período de auge, no fue tan fuerte como para cambiar el ánimo de la población.

"Los uruguayos fueron los últimos optimistas", dijo el sociólogo César Aguiar en base al indicador de confianza del consumidor que elabora su firma Equipos Consultores, comparado con mediciones similares de cada país sudamericano. Según Aguiar, los uruguayos demoraron en admitir que una crisis mundial los iba a afectar y fueron los que reflejaron más tarde una percepción negativa para el futuro. Igual se mantienen con cierto optimismo.

A fines de los 90, la economía uruguaya había entrado en una profunda recesión. Influenciada por una retracción de la economía argentina en 1998 y golpeada por la devaluación brasileña de 1999, la producción se desbarrancó hasta tocar fondo en 2002. La recuperación comenzó en la segunda mitad de 2003 y el PBI comenzó a crecer en el último año del gobierno de Jorge Batlle (5% en 2004).

Durante el gobierno del presidente Tabaré Vázquez, el PBI fue en alza sostenida: un 7,5% en 2005; un 4,6%, en 2006; un 7,6%, en 2007, y un 8,9% en 2008. Pero ese último dato es engañoso, porque si bien la primera mitad del año fue de crecimiento vigoroso, el tercer trimestre acusó una desaceleración y el último marcó el quiebre de la tendencia.

Este año arrancó con una caída del 2,9% entre enero y marzo respecto al trimestre anterior, lo que hizo aumentar el desempleo. Pero eso afectó a poca gente, porque la desocupación había caído a niveles muy bajos (menos del 7%) como fruto del continuo incremento de la producción.

Los salarios se habían deprimido en aquella larga recesión y se hundieron en 2002. Pero luego aumentaron su poder adquisitivo, impulsados por una política salarial expansiva del gobierno de Vázquez.

La pobreza bajó por crecimiento productivo e inflación controlada. También la indigencia, por los planes sociales con subsidios directos. Ahí, en una franja de población que no le fue afín en tiempos anteriores, ahora la izquierda hizo una base política que le da réditos electorales.

La oposición cuestiona al Frente Amplio por no haber aprovechado el tiempo de bonanza para controlar el gasto público y tener recursos guardados para estos tiempos de crisis.

El crecimiento del quinquenio estuvo dado por una fuerte demanda externa (y con precios altos para productos exportables locales), por un alto nivel de consumo interno y también por un gasto público creciente. Pero como la recaudación impositiva también subió, el gobierno se aproximó a un equilibrio fiscal, que se ha perdido en los meses previos.

El escenario económico para estas elecciones no es tan bueno como el de un año atrás, pero el impacto de la crisis está amortiguado por un consumo interno sostenido.

Cifras

* Población: 3.500.000 habitantes

* PBI: US$ 31.300 millones

* Crecimiento: 8,9% (2008)

* Desempleo: 7,6% (2008)

* Durante el gobierno de Tabaré Vázquez, la economía uruguaya tuvo un fuerte crecimiento, frenado ahora por la crisis mundial. De todas formas, este año crecería un 0,8%, según estima el Banco Mundial.

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