Economía pretende que haya varios índices de inflación

Boudou dijo que "es lógico" para que los datos tengan mayor representatividad social
El Gobierno trabaja con la estrategia de lanzar más de un índice de precios al consumidor (IPC) para dar por superada la polémica en torno de la validez de las cifras oficiales de inflación.

Apoyado por el asesoramiento de las universidades nacionales, el Ministerio de Economía buscará imitar a otros países donde hay más de un IPC, pese a que en esos casos no existen dudas sobre la veracidad de los datos, como sucede aquí.

En diálogo con LA NACION, el ministro Amado Boudou dijo que "es indudable que es necesario y hay que hay que hacer" más de un IPC, de modo de tratar de reflejar más productos representativos de diferentes estamentos de la sociedad.

"En todos los países donde existe un IPC como la Argentina se mide una canasta de los 2 deciles más bajos de la población. Por lo tanto, es razonable oír que [el IPC] no representa a algunos sectores", sostuvo el funcionario.

Por lo tanto, concluyó el funcionario, "hace falta tener más de un IPC; todos los países lo tienen".

Boudou dijo que buscará que el consejo de universidades que asesora la revisión y el futuro del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) convalide esta idea, algo que calificadas fuentes universitarias aprobaron implícitamente al ser consultadas por LA NACION.

En realidad, la mayoría de los países -la Argentina también- tienen una inflación "núcleo" que deja de lado los productos que causan saltos abruptos por su estacionalidad.

Pero también hay ejemplos, como el de Estados Unidos, donde existen varios índices simultáneos, aunque se conserva el IPC oficial.

Un informe del estudio Bein explicó los alcances de la diversidad de índices en Estados Unidos elaborados por el Bureau of Labor Statistics (BLS).

Allí se detalla que junto con el IPC y el IPC core existen el Chained Consumer Price Index (C-CPI-U) y el Urban Wage Earners and Clerical Workers CPI (CPI-W).

El índice encadenado (C-CPI-U) tiene, según este informe, una ventaja sobre el tradicional, ya que, al utilizar ponderadores mensualmente actualizados de la estructura de consumo, "permite capturar el efecto sustitución que los cambios en los precios relativos generan sobre el consumo". Mientras tanto, el beneficio del CPI-W es que, al basarse en ponderadores que resultan del consumo de los asalariados, "es una mejor medida para componer la evolución del salario real". Entre ambos indicadores hay una ligera diferencia: el primero se parece más a la medición propia de la variación del costo de vida, mientras que el segundo expresa sólo "el efecto precio, ya que las cantidades son en todo momento las referidas al año base".

En Francia, en tanto, hay un "IPC personal", para que cada ciudadano pueda componer su propio índice.

El futuro del consejo

Por otra parte, Boudou ratificó su confianza en que el consejo formado por las universidades de Buenos Aires, Tucumán, Tres de Febrero, Mar del Plata y Rosario avanzará primero "en una idea de cómo debe funcionar el Indec en el futuro y luego en la revisión de lo que pasó". Esto último se refiere a las denuncias de manipulación de datos desde 2007 que hay en la Justicia.

El ministro relató que en la última reunión, realizada a principios de mes, se discutió, entre otras cuestiones, la posibilidad de definir "hasta qué nivel se definen las autoridades a nivel político y a nivel técnico, respectivamente, en línea con lo que se hizo en la Anses y en otros organismos públicos".

Luego de que la UBA fijó su postura en un documento crítico -donde expresó que participará del comité, pero no avalará lo que haga el actual Indec-, sus delegados acordaron con el rector, Rubén Hallú, que antes de fin de año elaborarán un informe final con dos ejes. Allí incluirán sus propuestas de la estructura y de las estadísticas que debería manejar el "nuevo" Indec.

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