La economía y la ‘mano invisible’ del Estado

Por Alberto Edgardo Barbieri

Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la U.B.A.

Qué nos dice la crisis actual sobre las prioridades de la sociedad?

No es posible imaginar el desarrollo del mercado sin el marco regulador y el amparo del Estado. El desarrollo de ambos fue simultáneo. Tras un cierto número de ciclos, los mercados no pudieron continuar desarrollándose sin una mayor expansión del Estado. Ocurrida esta expansión, se produjo la siguiente etapa del crecimiento. Del mismo modo, la mejor administración del Estado pudo derivar en una nueva expansión del mercado. Las razones de la intervención del Estado mediante políticas públicas tienen respuestas en diversos planos: proveer lo que el mercado no provee, corregir cuando el Estado falla menos que el mercado, impulsar las fuerzas del mercado u organizarlas.

La economía mixta es mixta. Esa es su fuerza: movilizar para fines humanos los mecanismos de mercado y regular esos mecanismos de manera que no se alejen demasiado de los fines comunes deseados . Frente a la ‘mano invisible del mercado’ surge ‘la mano visible del Estado’.

La falla más evidente del mecanismo de mercado reside en las cosas que deja de hacer. Cuando se trata de brindar bienes públicos como educación, salud, control y preservación de recursos estratégicos, hay un rol indelegable del Estado en el cumplimiento de su responsabilidad social. Una crisis resulta mucho más dolorosa cuando ciertos bienes no están garantizados para todos.

Las políticas públicas proporcionan las tablas de salvación. Esencialmente la gestión pública tiene tres responsabilidades: administrar el funcionamiento de los mercados, sostener la demanda efectiva, la producción y el empleo, y tomar a su cargo la protección social. Para los países en desarrollo hay que considerar también la resolución de desigualdades sociales y la transformación de la estructura productiva para gestionar el conocimiento y construir poder de decisión. Estas son las bases para la ejecución de políticas económicas capaces de generar oportunidades para amplios sectores sociales, proteger los intereses nacionales y arbitrar los conflictos distributivos (salarios, ganancias, impuestos, subsidios, etc.).

Los grandes desafíos contemporáneos en Latinoamérica se dan en el plano de la mejora de la competitividad de los países, la atención de las demandas sociales, y la defensa de la democracia. Esto implica cuatro definiciones del Estado:

* Tamaño: Determinación de la dimensión en términos políticos y económicos, teniendo en cuenta los efectos de las privatizaciones, y el avance y ventaja de la tercerización de servicios.

* Rol: Definición de responsabilidades en los campos que le son propios. Delimitación de las actividades en las que interviene como productor de bienes y servicios, y de su papel regulador en el funcionamiento de la economía. Manejo de la asistencia a los sectores desprotegidos. Dimensión política y económica de su desempeño.

* Capacidad para enfrentar el proceso de integración al mundo.

* Legitimidad: valores, normas y acciones, articuladas en un Estado de Derecho.

En los cuatro aspectos, es preciso que funcione con transparencia y eficiencia.

Nada de esto es nuevo. Los países se construyen desde adentro hacia afuera, y cada uno tiene las crisis que se merece, en virtud de la calidad de las políticas que implementa.

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