La economía después de la crisis

La economía después de la crisis
Con una pauta de crecimiento moderada, recuperación de la inversión y mantenimiento de la evolución del consumo, el Gobierno aseguró que la administración nacional tendrá el año próximo un marco equilibrado de salida de la crisis.
El Poder Ejecutivo envió anoche al Congreso el proyecto de Presupuesto para el año 2010, según informó la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, al finalizar un acto que encabezó en la Casa de Gobierno. Adelantó que el ministro de Economía, Amado Boudou, estaría en condiciones de presentarse ante los legisladores el viernes próximo para brindar todas las precisiones que le sean requeridas. La iniciativa oficial incluiría una estimación de crecimiento para el año próximo del orden del 2,5 al 3 por ciento, una inflación anual en torno del 7 por ciento y ubicaría el valor promedio del dólar a lo largo del año entre 4,20 y 4,25 pesos.

Las pautas macroeconómicas se complementan con una estimación de superávit primario –diferencia entre recursos y gastos de la Administración Pública, antes del pago de intereses de la deuda– equivalente al 1,5 por ciento del Producto Bruto Interno. Para el consumo interno, se prevé un aumento durante el año próximo del 4 por ciento, así como una recuperación del 8 por ciento en el volumen de inversiones. En materia de comercio exterior, la previsión oficial señala un incremento del 10 por ciento en las exportaciones y una suba del 20 por ciento en las importaciones.

Las expectativas de un crecimiento moderado para el año próximo surgen de la estimación de los técnicos de Economía de que, a partir del trimestre corriente, la baja de la producción por la crisis internacional habría comenzado a quedar atrás. "La etapa de caída más aguda se dio durante el primer semestre y fundamentalmente en el consumo de bienes durables", indicó una fuente oficial vinculada con la elaboración de las pautas presupuestarias. "Es por la compra de bienes que puede postergarse –como autos o electrodomésticos–, pero que a partir de que empiece a pasar la sensación de crisis seguro se va a recuperar rápidamente", agregó.

En cuanto al consumo de bienes no durables (de consumo inmediato, como alimentos), las estimaciones oficiales son que no se vieron resentidas significativamente ni en el peor momento de la crisis (fines de 2008 y primeros meses del año corriente), fundamentalmente por la evolución de los niveles salariales que mantuvo la capacidad adquisitiva de la población.

De allí que se sostenga que el año próximo se mantendría una pauta de crecimiento del consumo del 4 por ciento, un crecimiento de la economía moderado, del orden del 2,5 por ciento, y una fuerte recuperación de la inversión –8 al 10 por ciento– tras la caída de este año, que se estima en alrededor del 8 por ciento.

"La salida de la crisis, para Argentina, es la vuelta al sendero de crecimiento, aunque a tasas más moderadas", sostuvo la fuente oficial consultada. "No hubo una implosión económica como la del fin de la convertibilidad, ni crisis provocada por razones internas", explicó el funcionario técnico. "La recuperación de los índices positivos va a motivar que mucha inversión postergada ahora se concrete", expresó la fuente, principalmente de parte de pequeños y medianos inversores.

Las pautas macroeconómicas que acompañan el Presupuesto Nacional 2010 señalan un marco equilibrado, teniendo en cuenta que se mantiene el doble superávit comercial y fiscal. "El sector externo no va a ser el impulsor del crecimiento, pero sí el abastecedor de divisas para seguir pagando los compromisos externos; el crecimiento seguirá estando basado en el consumo interno, que se mantuvo firme", estimó la fuente.

En el Ministerio de Economía estiman que 2010 –continuando la tendencia que ya se estaría verificando– será el inicio de la recuperación a ritmo moderado de la economía. La proyección oficial –no publicada– es que el producto bruto podría crecer otro 3,6 por ciento en 2011 y 4 por ciento en 2012. Aunque se trate sólo de un marco probabilístico, los responsables de política macroeconómica del Gobierno confían en que los signos de recuperación de la industria textil, la reversión de la caída en automotores y un probable repunte de la construcción hacia fin de año abonen el sendero de la recuperación que permitan que se verifiquen las estimaciones planteadas.

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