Echegaray en la AFIP: una de piratas

Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, nada". La frase de un viejo caudillo uruguayo, tan usada por Perón, le sirve ahora a Ricardo Echegaray, el nuevo hombre fuerte de la AFIP para tratar de limpiar su imagen. Sobre todo, para separarla de la del polémico Guillermo Moreno. Eso sí: siempre sin apartarse del paraguas que le abre Néstor Kirchner y los protege -a los dos- de eventuales tormentas.
Hombre de bajo perfil, Echegaray tejió y destejió a gusto durante el conficto con el campo, bajo la sombra de su jefe político. Cada tanto, los ruralistas gritaban su nombre, denunciaron presiones. "En la ONCAA nos peleamos con el campo, pero siempre usando la ley", dicen ahora -desde este lugar de exposición publica que no pueden evitar- en el entorno del dirigente ultrakirchnerista.

Por eso, "las primeras medidas" de la AFIP de Echegaray apuntarán -argumentan- a controlar el blanqueo de capitales que propuso Cristina, asociado de manera ineludible al riesgo del lavado de dinero. No será tarea fácil. Hijo del capitalismo floreciente, el lavado tiene una larga historia. A él han echado mano hasta los míticos piratas, obligados a introducir en el mercado el oro que le robaban a los galeones españoles.

Desde el Gobierno, intentan demostrar que encaramaron para ese fin a un sabueso fiel como Echegaray. Aunque el estilo K ya no haga más que generar desconfianza y resquemores. Razones no faltan.

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