Echegaray acuerda con empresarios pymes más trabas a importaciones

La CGERA se reunirá con Echegaray, a quien apoya desde que estaba en Aduana. Verán como evitar la subfacturación de importaciones. Pero sin resignar el objetivo de recaudar mucho más

En su primera reunión oficial como administrador Federal de Ingresos Públicos, Ricardo Echegaray dará varias señales de una sola vez. Hoy a las 17.30, cuando reciba en el Salón Tacchi a la Confederación General Económica de la República Argentina (CGERA), el ex titular de Aduana (DGA) y Oncca demostrará cuánto interés tiene en controlar las importaciones, pero también que no se olvida de quiénes lo apoyaron apenas daba sus primeros pasos como titular de la DGA.

La CGERA (está en litigio el uso del nombre CGE a secas) tiene un presidente –Marcelo Fernández– que es diputado nacional del Frente para la Victoria; agrupa cámaras de los sectores textil, calzado, juguetero, marroquinería, autopartes, insumos de petróleo, frigoríficos o curtiembre; y no representa a grandes empresas sino a pequeñas y medianas. Está lejos de la CGE que llegó a tener 2.000 cámaras empresarias y más de un millón de afiliados en los ‘70, con su presidente José Ber Gelbard saltando a ministro de Economía de Perón. Pero en estos tiempos de crisis, como en aquellos causados por el precio del petróleo, se busca proteger los niveles de producción y empleo cerrando las fronteras –dentro de lo posible– a las importaciones que compitan con la industria nacional.

La agenda entre Echegaray y la CGERA está abierta, pero uno de los temas predominantes podrían ser los “valores criterio”. Es decir, el precio mínimo que se le fija a cada posición arancelaria, buscando evitar así la subfacturación de importaciones. En noviembre del año pasado, cuando los efectos de la crisis comenzaron a notarse en el comercio internacional, la Aduana emitió su Nota Externa 91, en la cual se establecieron nuevos valores criterios, llegando a superar los 23.000 (uno por cada posición arancelaria). “Como el objetivo político es proteger a la industria nacional, empezamos con lo que podíamos llevar adelante más rápido”, señaló cercana de Silvina Tirabassi, titular de la DGA, por aquellos días.

“Podrían fijarse nuevos valores criterio”, admitió ayer una fuente de la AFIP, confirmando que este control estatal sobre las importaciones no sólo podría reeditarse sino también intensificarse. “Los que más sufren las importaciones desleales, principalmente subfacturaciones o fraude marcario, son las pymes. Por eso Ricardo (Echegaray) eligió reunirse con sus representantes primero, para seguir un trabajo conjunto que inició cuando estaba en la Aduana”, agregó.

Echegaray intentará compatibilizar un mayor control sobre importaciones con el objetivo que le trazaron los Kirchner: recaudar más. “No hay compatibilidad entre ambas cuestiones. Si el nivel de actividad y empleo se mantienen o siguen creciendo, la recaudación seguirá subiendo a las tasas de principios del 2008”, apuntó uno de sus laderos en la DGI.

Además, como buen kirchnerista que es, Echegaray consigue con la reunión de hoy dar una señal no sólo económica, sino también política. El recibimiento de la CGERA antes que la UIA marca la distancia actual entre el Gobierno y una entidad fabril que representa a los grandes de cada sector y a cada rato pide un dólar de $ 4 o más. “Ya vamos a recibir a la UIA o Came, pero primero atenderemos a quienes están más expuestos a la crisis”, apuntaron desde la DGI.

La estrategia de Echegaray, dialogar con los chicos para ningunear a los grandes, ya se vió en la Oncca, donde desairó una y otra vez a la Mesa de Enlaces, mientras que armó tres foros para productores agropecuarios: Verde, Blanco y Rojo. En este último, dedicado a la industria cárnica, tuvieron importante participación empresas y cámaras socias de la CGERA.

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